Mi mundo de fantasía

Para el blog
Te extraño

Mi vida transcurre entre dos mundos. Uno es el mundo real, donde vivo, duermo, tomo duchas, como, trabajo, pago deudas y escribo; el otro es el mundo de fantasía, donde vive alguien que quiero pero no está. En este último está mi mente, pero no mi cuerpo. El mundo real vive atravesado por ese mundo de fantasía, de afectos, de memorias y pensamientos, que aparecen de tanto en tanto y van formando parte de él, confundiéndose. Mi mundo real no existe ya que lo atravieso físicamente pero mi mente y corazón están en otra parte. Mi mundo de fantasía sí existe ya que lo pienso, lo vivo, me hace reir y llorar y no me deja dormir o me deja. Mientras duermo, mi mundo de fantasía me toma completamente y me hace soñar con él. Es ahí cuando ese mundo se hace más “real”. Mientras escribo, siento las teclas debajo de mis dedos pero mi mente tiene tu imagen, esa casa donde vivíamos, los olores y nuestras manos tomadas. Tu sonrisa y tu voz.

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El peso del pasado

El pasado nos persigue. Como personas y como paises. Nuestra memoria esta llena de historias, vivencias, hechos y filosofias;pecados y grandeza. Mas o menos, llevamos la vida como podemos, luchando entre los desesos egoistas y los actos altruistas. Nos sentimos mas o menos satisfechos. Nos miramos al espejo y vemos al verdadero yo. Mas viejo, mas sabio, mas sufrido, mas “vivido”. El pasado, aunque pasado y abandonado, sigue alli, poblando nuestra mente de fantasmas y recuerdos y pesadillas.

Por mas que decimos siempre: hoy es un nuevo dia, “lo pasado pisado”, “empezar de nuevo”, y tantas otras pavadas por el estilo, lo concreto es que el pasado nos habita, nos controla, vive en nosotros, como las arrugas de los a;os y los achaques del cuerpo no nos abandonan por mas que nos hagamos cirugias o no quieramos verlos. Si esas arrugas no se van, como se podrian ir los recuerdos y vivencias?

Asi, ese pasado, a veces se transforma en algo tan pesado que hasta nos arrastra hacia el, como una pesa lleva un cuerpo al fondo del mar, como en esas ejecuciones de pelicula desde barcos piratas. Esa bola de cemento maldita nos empuja al fondo del abismo y por mas que hagamos fuerza, nos lleva, imparable.

Que otra cosa es el amor, sino pasado? Que otra cosa el dolor, sino pasado? Que otra cosa el temor, sino pasado? Que otra cosa, en fin, la vida, sino pasado? Como amar sin historia? como sufrir, sin hechos que ocurrieron? como vivir con miedo, sin pesadillas ocurridas?

Negar el pasado es como estar muerto, como no ser ya que nuestro pasado es todo. Hoy decido recibir mi pasado, llenarme de el, hundirme sin resistencia con ese peso maldito y dejarme arrastrar.

Y asi como yo, nuestro pais, la Argentina, esclava de su pasado, no puede arrancar, a menos que acepte ese pasado pecaminoso, horrible, violento, y grandioso.

Ahora si. Ahora, sin futuro, ni presente, soy yo. El que fui, el que he sido. Ysiempre sere.

Nebraska o la vida sin sentido o la opresion de la “libertad”…

Hace unos dias vi una pelicula interesante: Nebraska. Una buena pelicula para mi es aquella que nos inspira y/o tiene buenas imagenes y/o nos hace pensar y/o arroja luz sobre algunas cuestiones. Esta logra todo eso, tal vez sin sospecharlo imagino ya que quien no conoce la idiosincracia argentina y/o estadounidense, dificilmente pueda hacer la conexion.

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Vidas sin sentido, en un sistema sin sentido, retratadas magistralmente…

Por un lado, el film muestra en forma impactante, la soledad, el egoismo y la  la existencia vacia de mucha gente. Desfilan personas que aparentemente viven por vivir, cumpliendo con las funciones naturales minimas que exige la vida: comer, dormir y trabajar. Los personajes, privados de la cultura que da el estudio, los libros o los viajes, viven en un mundo minimo, triste, hueco, vacio, frio. Dotados de lo minimo para cumplir con las funciones vitales, en un pais (su mundo en este caso) donde nada hay para cambiar ni cuestionar, hacen sentir al expectador algo asi como una opresion solo comparable a la que se siente mirando una pelicula ambientada en la Europa del Este previos a los 90s.

El color gris pinta aun mas la pesadez de esas tristes vidas sin futuro, presente ni pasado. El plot va inundandonos de pesadez y aquel dialogo casi final cae sobre nosotros como un mazaso final cuando el hijo le pregunta al padre: “Quisiste tener una granja alguna vez?” y el padre le responde, secamente:” No recuerdo” “No importa…” (I don’t remember, it doesn’t matter…). Ya nada importa… Los pueblos perdidos en el cemento, las vidas olvidadas en las calles y casas, la sinrazon de la vida. En ese escenario se despliega un argumento increible, ridiculo, absurdo, tal como esas vidas deben ser. La sinrazon adquiere sentido en su propia contradiccion.

Y ahi comienzan las conexiones: la interminable lucha en la Argentina por buscar un pais distinto, mas moderno, mas justo, mas equitativo surge como un balsamo, comparado a la quietud, dureza, rigidez y estabilidad de un sistema americano que no da lugar al cambio. El caos argentino viene a la mente como lo humano, lo natural, lo sano.

Esas imagenes corren por mi cabeza mientras mis ojos y mi mente ven la pelicula. Esos personajes, que reflejan en realidad millones de vidas igualmente tristes y absurdas, ni se imaginan lo que se pierden, lo que vivirian en circunstancias mas “humanas”, en la Argentina, lejana y ya casi inalcanzable para mi.

Finalmente, hermosamente retratado, el amor, el aguante, el respeto y el sentimiento de ese hijo por ese padre que no hizo nada bien pero que merece ese amor y ese respeto tan solo por ser padre. Rodeado del egoismo de tantos y en esa aridez, frialdad y sin sentido, aflora tal vez lo unico que tiene sentido en la vida: el dar, el dar y darse a los demas, sin condiciones, sin esperar nada a cambio. Ese hijo que lleva a su padre a cumplir tal vez lo unico bueno de su pobre vida, ese padre que no lo merece, por haber sido borracho o egoista, recibe de su hijo tal vez el unico regalo de su triste vida.

Hermosa pelicula, rica, abundante, demostrando que el blanco y negro puede ser mas colorido que el color.

Capas de felicidad o infelicidad

Esta tu casa preparada para la tormenta?

Podria decirse que la vida de cada uno consiste en la suma de experiencias que se van recogiendo a lo largo de años y años y que van creando en nosotros algo asi como una estructura que nos sostiene mas o menos bien segun esas experiencias que hayamos vivido. A mas fuerte estructura, menor posibilidad de caerse, de perderse, de ser infeliz. A mas débil estructura, mayor posibilidad de caerse, o perderse o ser infeliz. Como se logra una buena estructura? ese seria el problema. Yo me arriesgaría a decir que esa estructura esta hecha de una familia que nos cuida, nos guía y nos protege allá por el comienzo de la vida, que nos da libertad cuando crecemos; de una sociedad o un país donde hay posibilidades de vivir con dignidad, digamos, de satisfacer esas necesidades que Maslov describió hace ya bastante tiempo, de estudiar o cultivar nuestra alma y nuestro espíritu, de fijar objetivos claros de vida y finalmente, de construir nuestra vida afectiva de tal manera que podamos amar, ser amados, respetar y ser respetados.

Digamos que esa estructura a medida que va formándose nos va haciendo mas fuertes o mas débiles, mas seguros o inseguros, mas felices o infelices. Que significa tener una buena y solida estructura? nada mas y nada menos que permitirnos soportar y superar los desafíos de la vida, los día a día, los sinsabores, las perdidas, los accidentes, las muertes, los despidos, las tormentas y toda cuanta calamidad nos ocurra. A la manera de una casa solida que resiste los embates del peor de los huracanes. Por el otro lado, la estructura mas débil, seguramente caera con el menor de los vientos.

Tuve oportunidad de sentir esto muchas veces en la vida, de sufrir tal vez los mismos embates pero en distintas situaciones estructurales de mi vida. Ahora me siento mas fuerte que nunca, siento que estoy trabajando en esa estructura(importante es darse cuenta que trabajar en la estructura requiere pensar a largo plazo e invertir). Trabajar en esa estructura es algo que no podía hacer cuando vivía en la Argentina, cuando no se podía pensar a largo plazo, cuando no se podía conseguir un trabajo, a veces ni cobrar el sueldo ganado con trabajo duro, cuando recibía los insultos y la agresión todos los días en la calle. Ahora, desde lejos, veo una Argentina similar, con gente cuya estructura esta débil, que no puede invertir en ella, que sufre por el mas pequeño de los problemas, que no puede crecer, mandar sus hijos a las escuelas, o conseguir el pan necesario para cada día.

Ahora estoy preparado para la peor de las calamidades o de los infortunios y se que saldre adelante…