Felicidad

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La felicidad es sólo estar…sin dolor …REAL.

Hoy manejaba a mi trabajo, como siempre, en la madrugada oscura, entre los cientos de autos y luces de la autopista, con una lluvia fina y acelerando donde podia ya que me gusta la velocidad. El viaje me lleva unos 20 minutos y, mientras escuchaba Lazarus de Bowie, salgo de la autopista tratando de pasar un camión y una camioneta de esas grua se me va a cruzar. En ese milésimo de segundo que uno toma decisiones (que pueden costar caro), acelero más y logro meterme delante sin un roce.

Aliviado, sigo saliendo y llego en 5 minutos, pensando qué otra historia hubiera sido si mi cálculo fallaba y donde estaría ahora en lugar de escribir estas tontas líneas. La sensación de alivio, casi de felicidad me invadió. Venía como cansado, apesadumbrado por mi trabajo que ya no me gusta y de repente, esa maniobra me devolvió la felicidad y las ganas de vivir. Sentí mi cuerpo, que estaba vivo, que nada me dolía y que pronto iba a estar con mis alumnos otra vez, sano y salvo.

Qué tonta es la vida…llena de momentos de felicidad e infelicidad dados o quitados por tontas cosas que nos pasan o que hacemos. Me preguntaba porqué había sentido esa felicidad y no la sentía antes y me dí cuenta que la felicidad y el alivio surgen a partir de los riesgos reales, las situaciones de real dolor y peligro que vivimos y que, cuando pasan, nos alivian el alma.

Sería algo así como un concepto negativo de la felicidad. La ausencia de peligro o dolor REAL. Recordé esa frase que dijo un médico (tal vez por ser médico), Gregorio Marañón:

“La felicidad es un sentimiento negativo: la ausencia de dolor”

Por supuesto que hay felicidades “positivas”. Pero de eso supongo escribiré después. Ojalá me dure ésta…

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A un costado del río

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Atrapado

Comenzó el mes, comenzó la semana y el fin de semana me dejó con alguna experiencia nueva. Finalmente no la vi a ella y vi a otra. Una peruana simpática pero que no me convenció. Fuimos a un lugar típico texano de baile y cervezas. Música country “and the like”. A pesar de mi estómago, pude tomarme un par de cervezas. Sirvió para matar el aburrimiento del sábado pero no me llenó, no es lo que necesito. Aunque no sé lo que necesito, sí me di cuenta de que eso NO es. Algo es algo. Al menos sumamos a la lista de descarte.

Lo positivo: sali a correr y sentí otra vez mis músculos y mi respiración. Me reencontré con mi cuerpo, algo averiado ultimamente. Correr, transpirar, sentir las piernas estirarse, flexionar, respirar el aire entre los árboles, en soledad. Lejos, me di cuenta eso me da más que salir con la primera que se me cruza, a pesar de mi soledad.

Pero así se fue el fin de semana y me dejó esa sensación de vacío e impotencia que llevo hace tanto tiempo. Vacío, porque siento que me hace falta algo que no tengo y no se qué es. Impotencia, porque el trabajo me saca toda la energía que necesitaría para buscar otros rumbos.

Quiero otro trabajo, otra vida, otra geografía, algo…distinto…nuevo, que me enriquezca esta vida de zombie que llevo sólo porque necesito el dinero para trabajar y mantener mi familia.

Así sigo, como una maderita atascada en un remolino a un costado de un río y del que no puede salir.

Suerte…

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Es todo cuestion de suerte…

He tenido suerte: estoy vivo, estoy sano y puedo caminar, dos hijos estudian y se comportan en forma “normal”, tengo amigos que me ayudaron a emigrar cuando las cosas en mi pais no me permitian vivir, tengo buen aspecto fisico y siempre tuve chicas y mujeres que gustaron de mi, mi coeficiente de inteligencia es bastante alto y eso me permitio estudiar, progresar y ganar dinero suficiente para vivir bien, tengo una esposa que me ama, mi cuerpo es sano y he practicado muchos deportes para los que tengo facilidad. no soy bajo de estatura, no he tenido que soportar el racismo o la tortura, no soy pobre, no tengo Alzheimer o cancer o enfermedades graves, siempre fui bueno para las matematicas, soy feliz cuando mis alumnos aprenden y no me importa el dinero, tengo un trabajo. Tengo un blog donde escribo lo que quiero.

No he tenido suerte: siempre fui timido y no pude aprovechar algunas oportunidades, un hijo me salio “anormal” y consume drogas, se emborracha y sufre depresion, algunos amigos me traicionaron, me insultaron, me usaron y me “cagaron”, algunos son mas lindos que yo y mas inteligentes, algunos son mejores que yo haciendo deportes, muchos tienen mucho mas dinero que yo y ni siquiera son tan inteligentes, no soy alto de estatura, no naci principe ni tan bello como para ser mantenido sin trabajar, no herede nada de mis padres que eran pobres, mi estomago es debil y el vino me hace mal, me hubiera gustado ser un artista y no soy bueno para pintar ni tengo talento, no tengo el talento para ser un matematico importante, veo que en el mundo aumenta la pobreza y sufro por eso mientras otros no sufren, no tengo el dinero suficiente como para tener la libertad de hacer lo que yo quiera. Tengo un trabajo que no me gusta y no tengo la claridad o capacidad o contactos para encontrar lo que realmente me gustaria hacer. Tengo un blog que casi nadie lee.

El fin

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Encerrado en su vida y mirando por la ventana…

Dia largo, ajetreado, interminable. Dia de trabajo, de viajes, de charla, de solucionar problemas. Ya venía apuntando mal la semana. Era miércoles. Tal vez el peor día. Mitad de la semana, mal dormido desde el domingo. Para peor con esa especie de alergia molesta y encima pasando los días con ansiedad y stress por los consabidos problemas que le traía trabajar con uno de sus colegas. Increíblemente, el día terminó y llegó la promesa de una noche placentera, de dormir, recuperarse y recargar pilas. Pero no llegó, discusiones en la casa, con su mujer, con uno de sus hijos, problemas y más problemas y esa sensación de que no se puede salir de lo inmediato, esa sensación del día a día que lo tenía encasillado, maniatado. La sensación de mirar por una ventana, algo inalcanzable, la paz, la tranquilidad para la sabia reflexión, la parada en el camino, el sentarse a la vera del camino y respirar, observar, mirar a los demás correr y pensar. Pero no era así, seguía encerrado en esas cuatro paredes de la rutina, el día a día y el paso del tiempo, inevitable e imposible de recuperar. Y se durmió a las 3, casi 3 y media. Y se levantó como pudo, a las 6, agotado, con las piernas que dolían y la mente que no razonaba bien. Y deseó mil veces volver a la cama y dormir, dormir, para siempre. Pero buscó esa ropa y ese pantalón, en la oscuridad para no despertar a su mujer. Con la boca pastosa y las ganas de orinar. Y ese frío horrendo de las mañanas de otoño. Y no podía abrir los ojos. Y pensó en quedarse pero sintió que no podía ese día importante, de decisiones, de competencia, de logro de objetivos y de falsedad e hipocresía para parecer exitoso y con deseos de llegar, de progresar. Y sacó fuerzas de no supo dónde. Y desayunó, se vistió, bañó y afeitó y salió. Destrozado, dormido, cansado, derrotado, sintiendo que ese era el fin, y que era horrendo…

Amargura (version 1)

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Alla van los ejercitos indomables…llenos de amargura…y sin saberlo tal vez…

Autopista de 6 o mas carriles, autos modernos llenándola, el sol comienza a aparecer en el horizonte que nadie ve; apurados, nerviosos, con la boca pastosa algunos, con sabor a dentífrico con blanqueador otros, bebiendo su café algunos, otras maquillándose, escuchando radio con las ultimas noticias que cuentan como Obama sufre con su sitio web o como sera de frío el fin de semana. Anuncios sobre ofertas de muebles o de calzones, lo mismo da en la ciudad poderosa, pujante, nerviosa e imparable. Los millones de robots van a su trabajo, no hay paro o manifestación o tifon que pueda parar lo inevitable: llegar a la oficina a ganar ese salario que permitirá comer, pagar los “bills”, comprar esa camisa que vimos en Gap, o la ultima ps4 para nuestros hijos (y que usaremos también nosotros). Y ahí van, corriendo detrás de ese salario o de ese aumento o esa promoción que permitirá llegar mas lejos en la cadena depredadora, tal vez hasta tener subordinados que no tienen nuestra misma voluntad y capacidad y por eso merecen ser subordinados. Allí van, los ejércitos indomables, a la batalla diaria.  Por ahí, una cara humana aparece caminando y cruzando un semáforo quien sabe yendo a donde y porque, por ahí un auto parado y chocado y un policía llegando, a quien le importa, el show debe seguir. En una de esas autopistas llenas el reloj muestra las 6:58 en un honda civic. Adentro un señor de bigotes piensa en sus hijos, en su esposa, mientras espera en el semáforo que cruza por enésima vez en diez años hacia el mismo lugar de siempre, a hacer lo mismo de siempre, feliz por no estar enfermo a pesar de sus casi 60, pensando que la jubilación esta cerca, que no esta mal de salud, que llega la Navidad y podrá irse unos días a pasear fuera del país.  Pensando que tal vez habría que ir a la Universidad y hacer ese curso de negocios que mi jefe dice que es bueno para subir en la empresa. A lo lejos, el sueño de los 70s de cambiar el mundo ya termino. A lo lejos el trabajo ideal quedo olvidado, tapado por la urgencia y la necesidad. A lo lejos, la juventud quedo pero se dice a si mismo: hay otros que están peor, allá en el Tercer Mundo, sin ni siquiera para comer. Pero, por alguna extraña razon no es suficiente para hacerlo feliz, arranca en el semáforo y siente su ser lleno de una gran amargura…

Terapia en el norte – Therapy in the North

Irse a vivir a un pais “desarrollado”, una buena terapia…

Como queda afectado el cerebro de un argentino que, como yo, ha vivido en la Argentina casi 40 años soportando corrupción, inflación, violencia, falta de trabajo, etc.? Realmente no lo se con total seguridad. Lo que sí se con seguridad es que hace ya casi diez años necesite tomar aire puro y probar nuevos horizontes. Sin saber exactamente con que me iba a encontrar pude irme a Estados Unidos, conseguir una visa de trabajo e iniciar una nueva vida. Yo llegaba a Estados Unidos cargado de prejuicios negativos sobre los Estados Unidos ya que, en general, en Argentina se suele poner énfasis solamente en la política exterior norteamericana y en sus abusos (creo yo comprobados) interviniendo en distintas partes del mundo de acuerdo a su conveniencia. Se suele también hablar despreciativamente sobre el nivel cultural de los estadounidenses, su amor por las hamburguesas o su devoción por el sistema capitalista y las empresas. De lo que no se habla o se habla poco es de algo muy importante para el inmigrante (y razón por la cual millones intentan venir a vivir a ese país y mueren incluso en el intento) que es la posibilidad de obtener un trabajo digno, vivir con tranquilidad, planificar su futuro y ser respetado. Lamentablemente, en la Argentina, tal vez por la imposibilidad de obtener esas cosas tan “pequeñas”, la clase política gobernante se ha encargado de menospreciar esas necesidades básicas tildándolas de “sociedad de consumo”, esto es, pretender tener una casa, una heladera con comida, un auto o agua potable, es ser un “consumista”.  Es difícil saber porque la Argentina ha caído en ese estado de constante violencia, de desesperanza, y de deterioro económico que ha llevado a los niveles actuales de marginacion y pobreza. también podrían ensayarse explicaciones acerca de porque en Estados Unidos se puede vivir bien. Tal vez en otro post podría dedicarme a ensayar algunas explicaciones.  Lo concreto y real y que me interesa mencionar aquí es que, luego de casi 10 años en Estados Unidos encontré lo que no había podido encontrar en Argentina en casi 40: paz y tranquilidad, respeto, posibilidad de conseguir un trabajo por merito y de acuerdo a las habilidades, comprar una casa, tener mas de lo necesario para vivir con confort, dormir con la puerta abierta, una educación para mis hijos y tantas otras ventajas “consumistas”. Es cierto que hay problemas, como la salud que es un negocio que alguna vez se solucionara o que hay sectores muy conservadores y racistas. Pero digamos que durante 10 años he podido hacer terapia y mejorar mi salud mental; esa terapia ha sido simplemente liberarme durante 10 años de  acomodos para obtener trabajos, violencia en las calles manejando, paros, falta de trabajo, inflación galopante, irresponsabilidad, miedo a los robos, mentiras de los políticos de turno, abusos durante la dictadura militar, ser metido preso por pensar distinto, no poder ahorrar, periodistas oficialistas, y lo mas importante, falta de respeto, esa triste sensación de no ser respetado, aquella famosa frase del genio de “Cambalache” da lo mismo el que “labura”…, da lo mismo un burro que un gran profesor…, da lo mismo, en la Argentina, todo da lo mismo… (sigue en otro post)