La hoja en la tormenta

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Tal vez la calma real nunca llegue.

En la vida voy rodando, siendo arrastrado por una corriente que me manda contra lo que sea. Soy una piedra, un palo o una hoja, tal vez un insecto muerto. Estoy completamente abandonado a la voluntad de Dios. Como alguna vez leí (en ese libro de Lin Yutang), soy sólo una hoja en la tormenta. Me llevó mucho tiempo reconocerlo y aprender a no resistirme. Es la parte más difícil, porque uno insiste en querer manejar algo incontrolable y se gastan infinitas energías inútilmente y porque, además, por ahí aparecen falsos espejismos que nos confunden.

¿Como llegó el aprendizaje? Con el sufrimiento. Por muchos años pensé que mi vida estaba totalmente manejada por mí. Y en cierta manera, era así. Hasta que comenzaron a ocurrir cosas malas, muy malas en mi vida. Antes, las cosas no eran tan malas y esas cosas “menores”, justamente, por ser de poca importancia, parecían no contradecir la regla general de que mi vida era manejada por mí. Cuando comenzaron a ocurrir las cosas malas, que realmente me dañaban, me provocaban dolores antes desconocidos, sufrimientos profundos, momentos de pánico y desesperanza, y que por más que intentaba, no podía evitarlas, descubrí que nada podía hacer, que lo que realmente podía manejar era nada, ya que todo ese poder que tenía no me servía para cambiar el destino de sufrimiento.

Entonces comencé a encontrar refugio, a aprender a vivir en la correntada; acostumbré mi cuerpo y mi mente al sufrimiento, encontré placer hasta en lo más ínfimo y que antes parecía no importante y la risa en algunos rincones insospechados. A la manera de esa hoja en la tormenta, aprendí a aferrarme a lo poco que podía, a disfrutar correntadas menores, aprendí a distinguir las malas aguas de las no tan malas. Cuando descubrí que ya no podría salir nunca de esa corriente tremenda, de esa tormenta que parecía no amainar y que sólo debía aprender a vivir en ella, mirando de reojo la orilla calma y absoluta…recién ahí comencé a entender mi vida.

La torre que soñé

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Miniatura de mi torre soñada

Hoy vuelvo a escribir. El incesante golpeteo de la rutina diaria en mi cara, como llovizna molesta, no me deja avanzar, ir a donde quiero. Me desvía, me retrasa y lo peor, no me deja ver bien. La vorágine de mi vida de despertadores que suenan, duchas pospuestas, comidas apuradas, frases hechas, sonrisas forzadas, jefes insoportables y fríos, camisas y corbatas, papeles, reportes y viajes, noticias de un mundo apocalíptico, me ha hecho olvidar mi camino, mis proyectos, esos sueños que alguna vez tuve y se fueron diluyendo en esperas, justificaciones, necesidades de dinero, de casa y de comida. Esas putas necesidades fisiológicas me ganaron la batalla. Los infinitos “lo hago el fin de semana que viene” me trajeron hasta un punto donde ya no hay un puerto de embarque hacia el destino soñado. Hacia los destinos soñados, que fueron muchos. La vida soñada se transformó en una cuenta bancaria, una o dos casas, un hijo drogadicto y uno “normal”, y un trabajo que siempre intenté dejar pero que dió dinero.

Y allí voy, por esa autopista de seis carriles cada mañana, arrojado al mundo, corriendo para llegar entre miles de vidas encapsuladas en sus autos hacia sus destinos tampoco soñados. Escuchando por la radio las canciones que algún rockero millonario impuso, o las noticias sobre un poderoso millonario que quiere manejar el mundo con la misma codicia e inmoralidad que manejó su vida.

Y toda esa fuerza que alguna vez tuve para cambiar el mundo y mi vida retrocede, herida, golpeada, maltratada por la fuerza invencible de la rutina de la necesidad. Envidio un poco a ese pobre homeless que veo allí, mientras espero el semáforo en mi Honda CR-V, pidiendo con un tarrito en la esquina oscura:”Please, 25 cents. I don’t drink”. Es mi vida mejor? me pregunto.  Me da el verde y avanzo hacia mi destino, construido, ladrillo a ladrillo, día a día, minuto a minuto: una torre inmensa cuyo derrumbe me llevaria al suelo donde alguna vez comencé a construirla.

Hoy paro por un minuto de construirla. Me pongo a escribir. Pierdo el tiempo. Detengo esa obra monumental que no se parece casi en nada al proyecto que soñé. Hoy paro un minuto y escribo. En un rincón de la torre inmensa, sigo construyendo la miniatura de la torre que soñé.

El peso del pasado

El pasado nos persigue. Como personas y como paises. Nuestra memoria esta llena de historias, vivencias, hechos y filosofias;pecados y grandeza. Mas o menos, llevamos la vida como podemos, luchando entre los desesos egoistas y los actos altruistas. Nos sentimos mas o menos satisfechos. Nos miramos al espejo y vemos al verdadero yo. Mas viejo, mas sabio, mas sufrido, mas “vivido”. El pasado, aunque pasado y abandonado, sigue alli, poblando nuestra mente de fantasmas y recuerdos y pesadillas.

Por mas que decimos siempre: hoy es un nuevo dia, “lo pasado pisado”, “empezar de nuevo”, y tantas otras pavadas por el estilo, lo concreto es que el pasado nos habita, nos controla, vive en nosotros, como las arrugas de los a;os y los achaques del cuerpo no nos abandonan por mas que nos hagamos cirugias o no quieramos verlos. Si esas arrugas no se van, como se podrian ir los recuerdos y vivencias?

Asi, ese pasado, a veces se transforma en algo tan pesado que hasta nos arrastra hacia el, como una pesa lleva un cuerpo al fondo del mar, como en esas ejecuciones de pelicula desde barcos piratas. Esa bola de cemento maldita nos empuja al fondo del abismo y por mas que hagamos fuerza, nos lleva, imparable.

Que otra cosa es el amor, sino pasado? Que otra cosa el dolor, sino pasado? Que otra cosa el temor, sino pasado? Que otra cosa, en fin, la vida, sino pasado? Como amar sin historia? como sufrir, sin hechos que ocurrieron? como vivir con miedo, sin pesadillas ocurridas?

Negar el pasado es como estar muerto, como no ser ya que nuestro pasado es todo. Hoy decido recibir mi pasado, llenarme de el, hundirme sin resistencia con ese peso maldito y dejarme arrastrar.

Y asi como yo, nuestro pais, la Argentina, esclava de su pasado, no puede arrancar, a menos que acepte ese pasado pecaminoso, horrible, violento, y grandioso.

Ahora si. Ahora, sin futuro, ni presente, soy yo. El que fui, el que he sido. Ysiempre sere.

Condenado

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Se puede estar condenado siendo libre? Sí.

Es posible tener otra vida? Dejar todo y comenzar de nuevo? Que pasa cuando uno se ve a si mismo y siente que nada de lo que tiene o le pasa lo hace feliz? Se puede o se esta condenado a esa vida? Recuerdo que en business se llama a esa imposibilidad el “costo de cambio”: una empresa esta condenada a morir porque le resulta mas “barato” no cerrar. Yo sere eso? una empresa condenada? Y que hace la mente cuando la vida te ha condenado? Intenta refugios, pasajeros, mentales, fantasiosos. Asi, me refugio al dormir. Siento en ese momento que salgo de mi vida y vivo otra, la de los suenos. Y cada manana, trato de recordar esos suenos donde soy verdaderamente libre. Y tambien encuentro refugio en caminatas, en partidos de ajedrez o incluso atontandome en el trabajo. No hay futuro, solo este presente funesto, solido, inmutable, imposible de eliminar porque es gigante como una montana. Y la mente busca, imagina salidas, algunas graduales, otras mas bruscas. Hasta la muerte ronda la cabeza pero eso negaria la esperanza y siempre hay alguna. Vender todo, dejar todo, abandonar y dejar que la vida llegue. Asi son mis dias y asi sigo…sin saber en donde terminare.

Refugio en el tiempo

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Justo ahi, en ese arbol, el tiempo se detiene y me protege, por una eternidad…

Un rincón alejado en cualquier parte. O un sitio en medio de la nada. O un lugar abandonado, donde alguna vez alguien vivió o estuvo. O simplemente un lugar por donde la gente esta o pasa pero de repente, un domingo, esta desierto. Siempre esos lugares, que encontraba o encuentro a mi paso por esta vida, me llaman la atención. Y por años no he podido saber porqué. Me quedo varios segundos observando el lugar, sin poder entenderlo. Hasta que hace unos días comencé a descubrir el misterio.Descubrí que esos lugares me conmovían (o conmueven) especialmente cuando mi vida no va muy bien.  Refugio en el tiempo…Así lo he llamado. Hasta ese día creía que el tiempo no se detenía o que el presente no existía, que era solo un punto inexistente entre el pasado y el futuro. Descubrí que mi mente o mi ser necesitaban refugio del vivir, de los dolores de la vida, de mi presente, de mi tristeza o cansancio. Y que no podía encontrar reposo, serenidad o simplemente refugio, escape. Pero ahí están esos rincones, alejados, eternos, donde el tiempo no pasa, donde el pasado no existe ni tampoco el futuro. Ahí, inmóvil, ese árbol o arbusto, en medio de mi camino, en medio del bosque. Ese cartel, puesto ahí hace años, inmóvil, desgastado, cercano, disputándole la eternidad a esas estrellas cuya luz viajó ya miles de años hasta mis ojos. O esa pared vieja, que ha soportado vientos y lluvias infinitas. Ese rincón de eternidad está ahí, me espera todos los días, protegiéndome de mi vida.. ahí vivo eternamente y no tengo memoria ni esperanza, tengo olvido y libertad.

Eternidad…

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La vida se impone a pesar de la muerte…

Hoy amanecio lluvioso, humedo. Mire mi jardin y hay hongos por todas partes. La vida se impone, llena de energia, a pesar de todo, de las guerras, del apesadumbramiento, la depresion, la violencia y la decadencia generalizada. Nos queda esa vida todavia, esas flores que estallan en los capullos en la primavera o los hongos creciendo con tanta lluvia. El sol, finalmente, imponente, iluminando todo el orbe, imposible de parar. Recuerdo a Joyce, cuando escribia sobre el sol saliendo en esos callejones llenos de restos de borracheras, peleas y suciedad, purificando. Recuerdo a Sabato, en su vejez, recordandonos como la vida sigue, con esos pajaros que cantan, amanecer tras amanecer, por la eternidad, la purificacion nunca termina…

Vida completa

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Cuando parecia que ya nada quedaba por vivir…

En la vida hay distintos momentos. Penso que habia vivido todos los momentos posibles. Momentos de dolor fisico, de enfermedad, de tristeza infinita al perder un ser querido, de placer fisico, orgasmico (toma diversas formas) o de estar en una playa tomando sol y sintiendo el agua fresca, o disfrutando un fuego en el frio y la nieve. El placer del aire helado y el cafe caliente, o de la comida sabrosa en el momento adecuado. Los viajes a lugares lejanos y el placer de las distintas culturas, idiomas y edificios. Habia conocido la felicidad de distintas formas: al amar y sentirse amado, al sentirse seguro y resguardado, al ayudar a otros mas necesitados y al lograr o adquirir cosas para el diario vivir o la vanidad personal. Habia conocido la vanidad de sentirse gustado o admirado. Habia conocido la verguenza de pasar un papelon o de haber llegado tarde o haber sido sorprendido colandose en un autobus. Habia estado en la carcel injustamente y conocia la calumnia y el ser injustamente acusado. Habia pasado examenes con diez y habia sido aplazado. Habia sentido el rechazo, el desprecio y el sentirse bienvenido. Habia hecho el amor y sabia lo que eran los labios del ser amado. Habia presenciado el nacimiento de sus hijos y los veia crecer y sufria por ellos cuando las cosas no salian bien. Sabia de los delirios del alcohol y otras sustancias. Habia sentido la rabia y el deseo de venganza y los latidos del corazon dolido, desgarrado y lleno de furia y de miedo. La depresion, o ese dolor interno indescriptible, lo habian tomado una vez y casi lo llevaron a la muerte. Que otro placer o dolor le esperaba? Y de repente, sintio algo que no habia sentido hasta ahora: de repente, cuando parecia que ya nada quedaba por vivir o experimentar, cuando la vida ya parecia algo gastado, viejo y con nada por descubrir, sintio algo nuevo, unico…

Suerte…

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Es todo cuestion de suerte…

He tenido suerte: estoy vivo, estoy sano y puedo caminar, dos hijos estudian y se comportan en forma “normal”, tengo amigos que me ayudaron a emigrar cuando las cosas en mi pais no me permitian vivir, tengo buen aspecto fisico y siempre tuve chicas y mujeres que gustaron de mi, mi coeficiente de inteligencia es bastante alto y eso me permitio estudiar, progresar y ganar dinero suficiente para vivir bien, tengo una esposa que me ama, mi cuerpo es sano y he practicado muchos deportes para los que tengo facilidad. no soy bajo de estatura, no he tenido que soportar el racismo o la tortura, no soy pobre, no tengo Alzheimer o cancer o enfermedades graves, siempre fui bueno para las matematicas, soy feliz cuando mis alumnos aprenden y no me importa el dinero, tengo un trabajo. Tengo un blog donde escribo lo que quiero.

No he tenido suerte: siempre fui timido y no pude aprovechar algunas oportunidades, un hijo me salio “anormal” y consume drogas, se emborracha y sufre depresion, algunos amigos me traicionaron, me insultaron, me usaron y me “cagaron”, algunos son mas lindos que yo y mas inteligentes, algunos son mejores que yo haciendo deportes, muchos tienen mucho mas dinero que yo y ni siquiera son tan inteligentes, no soy alto de estatura, no naci principe ni tan bello como para ser mantenido sin trabajar, no herede nada de mis padres que eran pobres, mi estomago es debil y el vino me hace mal, me hubiera gustado ser un artista y no soy bueno para pintar ni tengo talento, no tengo el talento para ser un matematico importante, veo que en el mundo aumenta la pobreza y sufro por eso mientras otros no sufren, no tengo el dinero suficiente como para tener la libertad de hacer lo que yo quiera. Tengo un trabajo que no me gusta y no tengo la claridad o capacidad o contactos para encontrar lo que realmente me gustaria hacer. Tengo un blog que casi nadie lee.

Philip…o la vida llena pero vacia…

Dificil volver a escribir después de tanto tiempo. Tal vez escribo mucho cada vez y debería escribir menos. Tal vez estoy muy ocupado, tal vez esta catarsis no sirve de mucho ya que mis problemas no se solucionan. Tal vez estoy cansado. No lo se. Pero desde hace casi dos meses no escribo nada aquí. Pienso miles de temas y cosas pero ninguna me motiva lo suficiente. Tal vez simplemente no se porque escribo ni que objetivo persigo escribiendo aquí. Alguna vez estudie mucho sobre la administración y no por nada algunos le dieron tanta importancia a los objetivos. Y ya que toda mi vida he girado sobre los procesos mas que sobre los objetivos, esta vez, la falta de objetivos ha transformado el proceso en algo circular, sin sentido y vacío.

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El éxito y la fama versión EEUU…

Mientras pienso estos días acerca de las razones y los objetivos, simplemente dedicare unas lineas a la muerte de ese gran actor Philip Seymour Hoffman que en estos días murió aparentemente de sobredosis. Justamente el dia anterior veía una de tantas películas norteamericanas que abundan en ATT Uverse en casa en las que, una vez limada la cascara (de la película), uno puede ver los mensajes subliminales así los valores  enraizados en la sociedad. No recuerdo bien que película era (en cierto punto, casi todas son lo mismo) pero si recuerdo la escena donde una pareja festejaba la obtención de un trabajo de uno de ellos. Una escena posterior mostraba un hombre maduro dándole consejos a otro mas joven sobre lo importante que es en la vida tener trabajo y ahorrar dinero para el futuro, especialmente de los hijos cuando vayan a la Universidad. Y eso, junto al recuerdo de otras películas, y al vacío en que aparentemente circulaba la vida de este desafortunado actor me hizo pensar en esa increíble linea recta que es la vida para el estadounidense, con mas o menos variaciones: ir a la escuela, seguridad, ahorro, planificación, buena conducta, buenas relaciones de vecindad, ganar dinero, trabajar para una empresa (nunca para el Estado), formar una pareja, etc. pero fundamentalmente, tener un trabajo, tener un trabajo. Este tipo era el símbolo del éxito, joven y buen actor, famoso, pero se inyectaba heroína todos los días. Puede la vida ser tan lineal? pueden ser los objetivos tan obvios, tan claros y tan definidos, aquí y para siempre? Esta linea incluso se ve cuando esas mismas películas están ambientadas en el futuro o en el pasado. Son atemporales, de una vez y para siempre. Puede alguien vivir en la ignorancia de lo que pasa en el mundo y concentrarse solamente en su vida, su ahorro y su trabajo diario? Puede alguien vivir así? La respuesta es obviamente no y si no, pregúntenle a Philip…