Laberinto

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Laberinto sin salida aparente…

Los dias pasan, rápida y lentamente, paradójicamente. Ciertos momentos se hacen eternos, aquellos de aburrimiento ( no muchos) y aquellos de molestia o de hacer lo que no queremos, o de temor o inquietud (los más). Estoy en un tiempo donde cuento los días que faltan, como un preso que quiere salir en libertad. En mi caso, es peor, porque no tengo fecha de liberación. Seguiré contando los días hasta mi muerte?

Encuentro placer y alivio escribiendo los números de los días en grupos de siete, contar los que ya pasaron desde que comencé a trabajar y los que faltan para Navidad o el próximo feriado. La rutina me come, me devora, trabajar, viajar, ver tv, comer, hacer compras e ir a dormir temprano para tener la energía para no sufrir el día siguiente.

Una vida sin cambios ni esperanza, sin placeres extraordinarios, sin alternativas ni salida. Es todo una construcción mental? Es mi vida la vida feliz y mi mente me traiciona, enferma, y no me deja ver la realidad? Es la realidad enfermiza y mi mente me traiciona y me la hace ver mejor de lo que es para yo no cambiarla drásticamente? Es la vidad de todos así en realidad pero nadie lo dice? O hay algunos que tienen REALMENTE una vida feliz y gozan cada día deseando que no se termine?

En esta inquisición punzante me encuentro, como encerrado en un laberinto sin salida aparente.

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A un costado del río

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Atrapado

Comenzó el mes, comenzó la semana y el fin de semana me dejó con alguna experiencia nueva. Finalmente no la vi a ella y vi a otra. Una peruana simpática pero que no me convenció. Fuimos a un lugar típico texano de baile y cervezas. Música country “and the like”. A pesar de mi estómago, pude tomarme un par de cervezas. Sirvió para matar el aburrimiento del sábado pero no me llenó, no es lo que necesito. Aunque no sé lo que necesito, sí me di cuenta de que eso NO es. Algo es algo. Al menos sumamos a la lista de descarte.

Lo positivo: sali a correr y sentí otra vez mis músculos y mi respiración. Me reencontré con mi cuerpo, algo averiado ultimamente. Correr, transpirar, sentir las piernas estirarse, flexionar, respirar el aire entre los árboles, en soledad. Lejos, me di cuenta eso me da más que salir con la primera que se me cruza, a pesar de mi soledad.

Pero así se fue el fin de semana y me dejó esa sensación de vacío e impotencia que llevo hace tanto tiempo. Vacío, porque siento que me hace falta algo que no tengo y no se qué es. Impotencia, porque el trabajo me saca toda la energía que necesitaría para buscar otros rumbos.

Quiero otro trabajo, otra vida, otra geografía, algo…distinto…nuevo, que me enriquezca esta vida de zombie que llevo sólo porque necesito el dinero para trabajar y mantener mi familia.

Así sigo, como una maderita atascada en un remolino a un costado de un río y del que no puede salir.

Sin ella y sin saber porque soy quien soy

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Me toca estar aquí y ahora pero no se la razón.

Hoy me levante mejor. Sábado, día de descanso, de limpieza, de compras y de ordenar cosas, si es posible, en la cabeza. El estomago mejor, gracias. También decidí no encontrarme con ella hoy, aunque ella no lo sabe. No me gusta como le gusta jugar con los celos y esas cosas. Es difícil de explicar, pero estoy en una etapa en la que no me gustan los juegos, las ironías o las insinuaciones. Me gustan las cosas directas. Alguna vez no me importo y hasta lo disfrute. Esos juegos de palabras, de sarcasmos, de verdades dichas en broma o mentiras dichas en serio. Esos laberintos de palabras que dejan flotando las dudas. Ya no me gustan y no se lo dije pero lo pensé. Que se vaya al carajo! Así de simple. Sera que con los años a uno lo cansan esas cosas?

Mientras hacia la lista de cosas que iba a comprar comencé a pensar otra vez en ese pensamiento que me invadía desde chico y que también me aterraba. Al punto que deje de pensarlo muchos años . Luego, ya pasado los 30 podía abordarlo pero aun sin muchos avances aunque el terror disminuía. Hoy volví a pensarlo pero realmente no estoy para abordarlo este tiempo. Parece algo muy simple pero en realidad es complicado. Mientras exploro ese pensamiento, una extraña inquietud me invade y, como decía antes, cuando chico me aterraba. Podría exponerse así: me hago la pregunta de porque yo soy yo lo cual no es tan terrible. La cosa se complica cuando me pregunto porque estoy en mi cuerpo y no en otro. Ahorro al amable lector, todos los vericuetos mentales de este segundo paso. Luego llega el tercer paso que es cuando me pregunto porque veo el mundo y la vida desde este lugar, estos ojos, pienso con este cerebro y porque soy yo, en este tiempo y no en otro de la historia de la humanidad y porque no puedo salir de este cuerpo, estoy condenado a estar aquí, ser testigo de este mundo y no otro y que, finalmente, todo se acabará y ya seguramente seré la nada y, al ser la nada, ya nada pensará ni será pensado y nada existirá.

Que conste que estoy resumiendo todo esto al 1% probablemente de lo que ronda mi mente en esos momentos. Hoy decidí quedarme en el paso uno y ponerme a escribir. Ahora me voy de compras. Punto.

Otra vida

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Es posible otra vida en vida o solo despues de la muerte?

Hoy me desperte mejor. Ya no me dolia el estomago y el ardor que siento desde hace un tiempo en mi cadera no me molestaba tanto. Anoche comi poco, mire Netflix y luego me fui a dormir a las doce de la noche con una pastillita que me dio un medico amigo. La vengo tomando hace tiempo y ya no se si me ayuda a dormir por lo que contiene o por la tranquilidad que me da. Mi hijo enfermo lejos con su madre. Mi otra hija de viaje. La otra visitando su madre. La soledad me acosa y algunas damas de compania van y vienen pero no llenan el vacio de mi vida. Cuando me enfermo y no tengo energias me siento mal pero la parte buena es sentirme mejor cuando pasa.

Y asi me fui a trabajar, como todos los dias, sonando con cambiar de trabajo como siempre pero volviendo a casa demasiado cansado como para ponerme a buscar. Hoy es viernes y el fin de semana asoma brillante, como un sol al amanecer. No porque hare nada en especial sino porque descansare, dormire, ordenare la casa y disfrutare mi soledad. Ire a correr seguramente a ver como sigue mi pierna. Mi gran duda es si llamare a la mujer esa con la que nos juntamos a hacer el amor los fines de semana o me encontrare con la venezolana que conoci por internet, o si simplemente charlare con algunos desconocidos en Second Life.

No tendria de que quejarme pero siento dentro de mi la urgencia de la busqueda por otra vida. Otra vida, cambio, volar, ser otro, cambiar de trabajo, de geografia y hasta de idioma. Siento esa urgencia y no la puedo canalizar, no puedo esperar, y no se por donde buscarla. Ahi tengo los numeros de una sicologa a la que nunca llamo y ahi tengo las pastillas que me dio el siquiatra que dice que estoy deprimido, pero nunca las tomo.

El lunes les cuento como me fue.

Cansado

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Cansado pero recuperando fuerzas para seguir creyendo en el cambio.

Estoy cansado de estar entrampado en mi trabajo, de Trump y sus justificaciones, defensores y atropellos, de la competencia, de los buenos y los malos y de los perdedores y ganadores. Estoy cansado de los lindos y los feos. Estoy cansado del egoísmo y del “ése no es mi problema”. Estoy cansado del dinero y de la violencia. Estoy cansado del amor por interés y de la mentira. Estoy cansado de buscar gente buena, que escuche y me cuente sus cosas sin miedo.

Estoy cansado de ver en los diarios gente morir por miles de motivos y de pensar que debo vivir todo lo que pueda porque me puede tocar a mí en cualquier momento. Estoy cansado de tener que planificar todo para que el futuro no me atrape desprevenido.

Estoy cansado de sonreír a mis jefes y a mis subordinados simplemente porque es lo que corresponde. Estoy cansado de no poder vivir otra vida donde la prioridad sea la generosidad, el respeto y la paz.

Estoy cansado de los políticos y de los “businessmen” que existen gracias a que hay suficientes pobres que los sostienen.

Estoy cansado de buscar el amor y sólo encontrar momentos.

Aún así, sigo viviendo, porque no me he cansado todavía de tener esperanza…

Sentirme vivo

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Cada vez que puedo, paro en medio de la nada y la ruta, solo para sentirme vivo.

Alguna vez leí en alguna parte que el hombre ha vivido en el mundo “civilizado” una ínfima fracción del tiempo que ha existido en La Tierra; en otras palabras, nuestro mundo de autos, aire acondicionado, antibióticos y edificios es tal vez nada comparado con el tiempo vivido en las cavernas o debajo de los arboles y en cuevas. Ni que hablar del tiempo con celulares e internet.

Será por eso que me siento vivo cuando siento o huelo la lluvia en un bosque? Será por eso que me siento vivo cuando corro bajo el sol? Será por eso que me siento vivo cuando veo un amanacer, escucho el ruido del mar o escucho el viento en una montaña? Será por eso que a veces paro mi auto en medio de la ruta desierta y me quedo parado ahí, observando y sintiendo? Será por eso que solo me siento vivo cuando hago el amor contigo y te digo que te quiero?

El tiempo no existe

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El tiempo no vale nada sin vivencias y es infinito si se llena de ellas.

Despues de dudarlo mucho vuelvo a escribir. Tal vez debería escribir algo todos los dias, aunque sea cortito. Este tiempo para mi ha sido de cambios. Es increíble como las cosas pueden permanecer estáticas durante mucho tiempo, anos y como algo importante, revolucionario, drástico, determinante, puede ocurrir en poco tiempo, minutos y cambiar todo para siempre. Eso me ha pasado a mi; algo importante, determinante, nuevo, me ha ocurrido y ya no soy el mismo de antes. Soy otro. El tiempo dejo de pasar. Me ocurrió algo, que podría sintetizarse en algunos eventos encadenados que trajeron cambio a mi vida y a mi ser.

El cambio mas importante es el cambio interior. He cambiado. Soy un hombre nuevo, hecho de mi historia pero nutrido ahora de lo que me ha pasado. El tiempo perdió sentido. Descubrí que la vida no es tiempo o, mejor, que en la vida el tiempo no es importante. La vida son vivencias, decisiones, experiencias que nos llenan o nos destruyen, pero que, al fin de cuentas, el tiempo no existe cuando vivimos realmente. El tiempo solo cuenta cuando nuestra vida esta vacia, quieta, empantanada, llena de miedos, dudas y frustraciones. Cuando no es así, somos eternos…

La hoja en la tormenta

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Tal vez la calma real nunca llegue.

En la vida voy rodando, siendo arrastrado por una corriente que me manda contra lo que sea. Soy una piedra, un palo o una hoja, tal vez un insecto muerto. Estoy completamente abandonado a la voluntad de Dios. Como alguna vez leí (en ese libro de Lin Yutang), soy sólo una hoja en la tormenta. Me llevó mucho tiempo reconocerlo y aprender a no resistirme. Es la parte más difícil, porque uno insiste en querer manejar algo incontrolable y se gastan infinitas energías inútilmente y porque, además, por ahí aparecen falsos espejismos que nos confunden.

¿Como llegó el aprendizaje? Con el sufrimiento. Por muchos años pensé que mi vida estaba totalmente manejada por mí. Y en cierta manera, era así. Hasta que comenzaron a ocurrir cosas malas, muy malas en mi vida. Antes, las cosas no eran tan malas y esas cosas “menores”, justamente, por ser de poca importancia, parecían no contradecir la regla general de que mi vida era manejada por mí. Cuando comenzaron a ocurrir las cosas malas, que realmente me dañaban, me provocaban dolores antes desconocidos, sufrimientos profundos, momentos de pánico y desesperanza, y que por más que intentaba, no podía evitarlas, descubrí que nada podía hacer, que lo que realmente podía manejar era nada, ya que todo ese poder que tenía no me servía para cambiar el destino de sufrimiento.

Entonces comencé a encontrar refugio, a aprender a vivir en la correntada; acostumbré mi cuerpo y mi mente al sufrimiento, encontré placer hasta en lo más ínfimo y que antes parecía no importante y la risa en algunos rincones insospechados. A la manera de esa hoja en la tormenta, aprendí a aferrarme a lo poco que podía, a disfrutar correntadas menores, aprendí a distinguir las malas aguas de las no tan malas. Cuando descubrí que ya no podría salir nunca de esa corriente tremenda, de esa tormenta que parecía no amainar y que sólo debía aprender a vivir en ella, mirando de reojo la orilla calma y absoluta…recién ahí comencé a entender mi vida.

La torre que soñé

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Miniatura de mi torre soñada

Hoy vuelvo a escribir. El incesante golpeteo de la rutina diaria en mi cara, como llovizna molesta, no me deja avanzar, ir a donde quiero. Me desvía, me retrasa y lo peor, no me deja ver bien. La vorágine de mi vida de despertadores que suenan, duchas pospuestas, comidas apuradas, frases hechas, sonrisas forzadas, jefes insoportables y fríos, camisas y corbatas, papeles, reportes y viajes, noticias de un mundo apocalíptico, me ha hecho olvidar mi camino, mis proyectos, esos sueños que alguna vez tuve y se fueron diluyendo en esperas, justificaciones, necesidades de dinero, de casa y de comida. Esas putas necesidades fisiológicas me ganaron la batalla. Los infinitos “lo hago el fin de semana que viene” me trajeron hasta un punto donde ya no hay un puerto de embarque hacia el destino soñado. Hacia los destinos soñados, que fueron muchos. La vida soñada se transformó en una cuenta bancaria, una o dos casas, un hijo drogadicto y uno “normal”, y un trabajo que siempre intenté dejar pero que dió dinero.

Y allí voy, por esa autopista de seis carriles cada mañana, arrojado al mundo, corriendo para llegar entre miles de vidas encapsuladas en sus autos hacia sus destinos tampoco soñados. Escuchando por la radio las canciones que algún rockero millonario impuso, o las noticias sobre un poderoso millonario que quiere manejar el mundo con la misma codicia e inmoralidad que manejó su vida.

Y toda esa fuerza que alguna vez tuve para cambiar el mundo y mi vida retrocede, herida, golpeada, maltratada por la fuerza invencible de la rutina de la necesidad. Envidio un poco a ese pobre homeless que veo allí, mientras espero el semáforo en mi Honda CR-V, pidiendo con un tarrito en la esquina oscura:”Please, 25 cents. I don’t drink”. Es mi vida mejor? me pregunto.  Me da el verde y avanzo hacia mi destino, construido, ladrillo a ladrillo, día a día, minuto a minuto: una torre inmensa cuyo derrumbe me llevaria al suelo donde alguna vez comencé a construirla.

Hoy paro por un minuto de construirla. Me pongo a escribir. Pierdo el tiempo. Detengo esa obra monumental que no se parece casi en nada al proyecto que soñé. Hoy paro un minuto y escribo. En un rincón de la torre inmensa, sigo construyendo la miniatura de la torre que soñé.

El peso del pasado

El pasado nos persigue. Como personas y como paises. Nuestra memoria esta llena de historias, vivencias, hechos y filosofias;pecados y grandeza. Mas o menos, llevamos la vida como podemos, luchando entre los desesos egoistas y los actos altruistas. Nos sentimos mas o menos satisfechos. Nos miramos al espejo y vemos al verdadero yo. Mas viejo, mas sabio, mas sufrido, mas “vivido”. El pasado, aunque pasado y abandonado, sigue alli, poblando nuestra mente de fantasmas y recuerdos y pesadillas.

Por mas que decimos siempre: hoy es un nuevo dia, “lo pasado pisado”, “empezar de nuevo”, y tantas otras pavadas por el estilo, lo concreto es que el pasado nos habita, nos controla, vive en nosotros, como las arrugas de los a;os y los achaques del cuerpo no nos abandonan por mas que nos hagamos cirugias o no quieramos verlos. Si esas arrugas no se van, como se podrian ir los recuerdos y vivencias?

Asi, ese pasado, a veces se transforma en algo tan pesado que hasta nos arrastra hacia el, como una pesa lleva un cuerpo al fondo del mar, como en esas ejecuciones de pelicula desde barcos piratas. Esa bola de cemento maldita nos empuja al fondo del abismo y por mas que hagamos fuerza, nos lleva, imparable.

Que otra cosa es el amor, sino pasado? Que otra cosa el dolor, sino pasado? Que otra cosa el temor, sino pasado? Que otra cosa, en fin, la vida, sino pasado? Como amar sin historia? como sufrir, sin hechos que ocurrieron? como vivir con miedo, sin pesadillas ocurridas?

Negar el pasado es como estar muerto, como no ser ya que nuestro pasado es todo. Hoy decido recibir mi pasado, llenarme de el, hundirme sin resistencia con ese peso maldito y dejarme arrastrar.

Y asi como yo, nuestro pais, la Argentina, esclava de su pasado, no puede arrancar, a menos que acepte ese pasado pecaminoso, horrible, violento, y grandioso.

Ahora si. Ahora, sin futuro, ni presente, soy yo. El que fui, el que he sido. Ysiempre sere.

Condenado

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Se puede estar condenado siendo libre? Sí.

Es posible tener otra vida? Dejar todo y comenzar de nuevo? Que pasa cuando uno se ve a si mismo y siente que nada de lo que tiene o le pasa lo hace feliz? Se puede o se esta condenado a esa vida? Recuerdo que en business se llama a esa imposibilidad el “costo de cambio”: una empresa esta condenada a morir porque le resulta mas “barato” no cerrar. Yo sere eso? una empresa condenada? Y que hace la mente cuando la vida te ha condenado? Intenta refugios, pasajeros, mentales, fantasiosos. Asi, me refugio al dormir. Siento en ese momento que salgo de mi vida y vivo otra, la de los suenos. Y cada manana, trato de recordar esos suenos donde soy verdaderamente libre. Y tambien encuentro refugio en caminatas, en partidos de ajedrez o incluso atontandome en el trabajo. No hay futuro, solo este presente funesto, solido, inmutable, imposible de eliminar porque es gigante como una montana. Y la mente busca, imagina salidas, algunas graduales, otras mas bruscas. Hasta la muerte ronda la cabeza pero eso negaria la esperanza y siempre hay alguna. Vender todo, dejar todo, abandonar y dejar que la vida llegue. Asi son mis dias y asi sigo…sin saber en donde terminare.

Refugio en el tiempo

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Justo ahi, en ese arbol, el tiempo se detiene y me protege, por una eternidad…

Un rincón alejado en cualquier parte. O un sitio en medio de la nada. O un lugar abandonado, donde alguna vez alguien vivió o estuvo. O simplemente un lugar por donde la gente esta o pasa pero de repente, un domingo, esta desierto. Siempre esos lugares, que encontraba o encuentro a mi paso por esta vida, me llaman la atención. Y por años no he podido saber porqué. Me quedo varios segundos observando el lugar, sin poder entenderlo. Hasta que hace unos días comencé a descubrir el misterio.Descubrí que esos lugares me conmovían (o conmueven) especialmente cuando mi vida no va muy bien.  Refugio en el tiempo…Así lo he llamado. Hasta ese día creía que el tiempo no se detenía o que el presente no existía, que era solo un punto inexistente entre el pasado y el futuro. Descubrí que mi mente o mi ser necesitaban refugio del vivir, de los dolores de la vida, de mi presente, de mi tristeza o cansancio. Y que no podía encontrar reposo, serenidad o simplemente refugio, escape. Pero ahí están esos rincones, alejados, eternos, donde el tiempo no pasa, donde el pasado no existe ni tampoco el futuro. Ahí, inmóvil, ese árbol o arbusto, en medio de mi camino, en medio del bosque. Ese cartel, puesto ahí hace años, inmóvil, desgastado, cercano, disputándole la eternidad a esas estrellas cuya luz viajó ya miles de años hasta mis ojos. O esa pared vieja, que ha soportado vientos y lluvias infinitas. Ese rincón de eternidad está ahí, me espera todos los días, protegiéndome de mi vida.. ahí vivo eternamente y no tengo memoria ni esperanza, tengo olvido y libertad.