Mañana

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Mañana triste.

Pasé la noche en vela…esperándolo. Se fué a eso de las diez de la noche para ir al otro día a internarse en ese centro de rehabilitación.-Ya vengo, voy a visitar a un amigo y despedirme, dijo. – No vuelvas tarde, respondí. No pude dormir, enojado, triste, burlado una vez más. Creo que dormité un poco, sobresaltado, suponiendo lo peor. A eso de las diez, pero de la mañana, apareció, como un zombie, mirada perdida, caminando como dormido, como perdido, chancleteando sus zapatos, despeinado y pasado de quién sabe qué. Se metió en el garage como si nada pasara. -Decidi volver, balbuceó. Lo llamé y lo eché. – Te esperé toda la noche le dije…andate! Y ahí nomás se fué, como tantas otras veces y como llegó, perdido. Ahí iba mi hijo, como si este mundo no fuera para él. Como un extraterrestre que no encuentra su lugar en el universo. Al verlo doblar la esquina, lloré y lloré…

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Dias de dejarse llevar

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Ir con la corriente…

Dias turbulentos me han tocado. Dias de confusion. Dias de llanto, de risas simuladas y de pensamientos contradictorios. Dias en los cuales todo se tambalea, nada es seguro y todo es duda. Dias de no saber que hacer o para donde ir.

En esos dias nefastos, parecidos a un desastre o inundacion que todo se lo lleva, uno busca algo para aferrarse, para no ser algo mas que el remolino se lleva. Uno mira para todos lados, flotando, ya que no se hace pie, trata de no hundirse y se desespera por estar vivo.

Asi he estado, y sigo estando. La diferencia es encontre algo a que aferrarme, un pedazo de madera que pasaba, duro, aspero, negro y pegajoso…generoso, me dejo agarrarme de el. Lo abrace, como que era (de hecho lo era) lo ultimo que me quedaba. Y me deje llevar por la corriente y no pense mas. Ya  no era ya dueno de mi vida ni de mi camino y aprendi que no podia resistirme mas a esa corriente, tormenta o inundacion.

Aprendi que todo era mas facil asi, pero lo mas importante: que no habia alternativa y que tenia que agradecer que todavia mis brazos funcionaban lo suficiente como para agarrarme de algo.

Y asi estoy, aferrado a esa madera, dejandome llevar y tratando de disfrutar estar todavia vivo, esperando por algo, algo nuevo de que aferrarme o donde hacer pie.

 

 

Mala tarde…

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Ahora llueve…

Y perdió el control nomas…después de meses y meses de espera, de idas y venidas, de llantos y risas, de promesas que no se cumplían y tal vez nunca se cumplirán, después de miles de intentos, de poner horarios, de comprender, de dialogar, de negociar, de contener la violencia, el dolor y las ganas de gritar. Después de horas de espera, de noches de espera y de días de espera, la paciencia se acabó. Y sí que intentó todo. Le compró cosas, le aguantó cosas, le pidió cosas de buenas maneras, miró para otro lado, disimuló, hizo la vista gorda, quedó mal con los otros hijos, quienes lo acusaban de favoritismo. Lo mandó al médico, lo trató bien e incluso, lo abrazó…

Pero hoy, esta tarde, justo cuando hacía frío y estaba nublado, cuando estaba cansado porque llegaba de trabajar, subió a la habitación, siendo las 6 de la tarde y no soportó más. Lo vió otra de tantas, tantísimas veces, dormido, con el pelo sucio, con cara de haber dormido todo el día, con el olor a hierba inundando el ambiente, con el desorden, la mugre, las cosas tiradas, los canastos llenos de basura, los cables enredados, la ropa tirada, y lo peor, la cara de “yo no fui”, de “qué pasa?” de “cual es el problema?”

Y ahi voló lo cachetada de la que después se arrepintió y lo echó, lo echó. Y ahora llora y no sabe qué hacer…

A veces me pasa…

Me sorprendió una tarde de febrero.

A veces me pasa. La otra vez se me dio por mirar en Youtube un concierto de Charly García con Lizarazu, en Velez Sarsfield, de no se que fecha, y me pasó. Antes, me ocurrió escuchando a Piazzola una noche mirando las estrellas por un gran ventanal que tengo en mi casa. Hoy me pasó mirando por tv que había muerto Spinetta. Ocurre de repente, se siente como un nudo en la garganta, si estas con alguien, cuesta hablar bien. Los ojos se ponen llorosos. Parece que va a quedar en eso y se va a pasar. Cuando querés acordar, viene el llanto, potente, imparable, rítmico. Se siente que sale de adentro. Se siente dolor, angustia y alivio, todo a la vez. Es como vomitar, pero sin el dolor estomacal. Las lágrimas ruedan. La cara se arruga muchísimo. Es como que cuesta respirar, o respirás como podés, entrecortadamente. Puede durar un minuto o bastante mas.  Y puede haber réplicas como con los temblores o terremotos. De a poco, volvés a la realidad, te despertás, con algo de dolor de cabeza que te recuerda el momento. No sé si es mejor que te pase solo o con alguien. A veces me pasa… y hoy me pasó. Se murió Spinetta y me sorprendió el llanto una vez más. Gracias, flaco.