Mi mundo de fantasía

Para el blog
Te extraño

Mi vida transcurre entre dos mundos. Uno es el mundo real, donde vivo, duermo, tomo duchas, como, trabajo, pago deudas y escribo; el otro es el mundo de fantasía, donde vive alguien que quiero pero no está. En este último está mi mente, pero no mi cuerpo. El mundo real vive atravesado por ese mundo de fantasía, de afectos, de memorias y pensamientos, que aparecen de tanto en tanto y van formando parte de él, confundiéndose. Mi mundo real no existe ya que lo atravieso físicamente pero mi mente y corazón están en otra parte. Mi mundo de fantasía sí existe ya que lo pienso, lo vivo, me hace reir y llorar y no me deja dormir o me deja. Mientras duermo, mi mundo de fantasía me toma completamente y me hace soñar con él. Es ahí cuando ese mundo se hace más “real”. Mientras escribo, siento las teclas debajo de mis dedos pero mi mente tiene tu imagen, esa casa donde vivíamos, los olores y nuestras manos tomadas. Tu sonrisa y tu voz.

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Sentimientos que azotan

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Sentir el dolor y no saber qué hacer.

Puede uno acostumbrarse al dolor, la pena, la angustia y la tristeza? Puede uno navegar años por un mar de desesperanza, luchando por cambiar eso que nos lleva a estos estados, sin ver resultados y sin caer en pozos aún mas profundos que nos lleven, tal vez, a la muerte (física o en vida, traducida en inacción, depresión e inacción)?

Hay un pozo final donde caemos, finalmente, víctimas de tantos golpes, como cae un boxeador luego de ese último golpe, que no sería el que lo tira sino fuera porque recibió cien otros antes? O podemos mantenernos de pie, o levantarnos, salvados por un “gong” o una toalla o unas palabras en el rincón?

Nos sirve el llanto eternamente? o la terapia? o el sexo? o el “shopping”? Hay que esperar? Tantas, tantas preguntas me hago en estos tiempos de dolor, de cosas que no se resuelven, de penas y llantos que me asaltan sin esperarlo, de atontamientos.

Sí sé que nada puede hacer para cambiar esa realidad que me azota, me carcome y me disuelve el corazón. Sí sé que no es mi culpa pero me afecta. Sí sé que mi energía es limitada y cuando la consumo en dolor, llanto y desesperanza, se me agota y me queda menos para la risa, la alegría y el placer. Sí sé que también mi tiempo es limitado y no puedo darme el lujo de sufrir tanto.

Pero aún sabiendo todo eso, no es suficiente. Los latigazos siguen llegando, y si no llegan, están los recuerdos, las cicatrices de esos latigazos, que los veo cada vez que me veo el espejo y me los recuerdan.

Días de dolor, de alegrías impuestas y de preguntas sin muchas respuestas…

 

 

El peso del pasado

El pasado nos persigue. Como personas y como paises. Nuestra memoria esta llena de historias, vivencias, hechos y filosofias;pecados y grandeza. Mas o menos, llevamos la vida como podemos, luchando entre los desesos egoistas y los actos altruistas. Nos sentimos mas o menos satisfechos. Nos miramos al espejo y vemos al verdadero yo. Mas viejo, mas sabio, mas sufrido, mas “vivido”. El pasado, aunque pasado y abandonado, sigue alli, poblando nuestra mente de fantasmas y recuerdos y pesadillas.

Por mas que decimos siempre: hoy es un nuevo dia, “lo pasado pisado”, “empezar de nuevo”, y tantas otras pavadas por el estilo, lo concreto es que el pasado nos habita, nos controla, vive en nosotros, como las arrugas de los a;os y los achaques del cuerpo no nos abandonan por mas que nos hagamos cirugias o no quieramos verlos. Si esas arrugas no se van, como se podrian ir los recuerdos y vivencias?

Asi, ese pasado, a veces se transforma en algo tan pesado que hasta nos arrastra hacia el, como una pesa lleva un cuerpo al fondo del mar, como en esas ejecuciones de pelicula desde barcos piratas. Esa bola de cemento maldita nos empuja al fondo del abismo y por mas que hagamos fuerza, nos lleva, imparable.

Que otra cosa es el amor, sino pasado? Que otra cosa el dolor, sino pasado? Que otra cosa el temor, sino pasado? Que otra cosa, en fin, la vida, sino pasado? Como amar sin historia? como sufrir, sin hechos que ocurrieron? como vivir con miedo, sin pesadillas ocurridas?

Negar el pasado es como estar muerto, como no ser ya que nuestro pasado es todo. Hoy decido recibir mi pasado, llenarme de el, hundirme sin resistencia con ese peso maldito y dejarme arrastrar.

Y asi como yo, nuestro pais, la Argentina, esclava de su pasado, no puede arrancar, a menos que acepte ese pasado pecaminoso, horrible, violento, y grandioso.

Ahora si. Ahora, sin futuro, ni presente, soy yo. El que fui, el que he sido. Ysiempre sere.

Internet…

En que nos hemos transformado?

Hoy fallo el servicio de internet.  Amaneció este domingo con la caja de internet de ATT con una luz roja malévola, amenazante, dañina. Desenchufé y enchufé, cambié cables, toqué allí y allá y nada… Como pude, con mi celular, llame a ATT para que solucionen el problema y prometieron mandar un técnico mañana lunes a las 8. Saco la cuenta, son las 9 de la mañana, casi 23 horas sin internet. Ahora, me veo obligado a leer un libro en un rincón de la casa, a charlar con mis hijos, que bajan desorientados de sus habitaciones, preguntando qué pasó, que ha sido del oráculo maravilloso, proveedor de información, juegos, películas, contactos sociales y tantas otras maravillas del mundo moderno. Por un día estaremos obligados a convivir, a relacionarnos como seres humanos, a vernos las caras, mirar por la ventana, a mirar esos árboles ignorados que nos rodean nuestra casa en el bosque. Nos reunimos abajo, a decidir que hacemos este domingo sin internet ni tv (ya que los servicios están unidos), este domingo inapropiado e irrespetuoso. Habrá que ir a pasear…tendremos que comer juntos, que charlar, que volver a tratarnos y actuar y sentir como seres humanos, rodeados por otros seres humanos. El oráculo nos ha dejado solos, a nuestra merced, con esa libertad que debemos comenzar a usar, como niños que han perdido a su padre…

El recuerdo

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Algo del camino lo llamo pero no fue suficiente…

Corriendo. Sin pensar, solo gozando el momento. De repente, mi mirada se detiene en el camino, se concentra, se pone atenta. Todo pasa a un segundo plano. No puedo detenerla. Sigo corriendo pero mis ojos miran sin mirar, y mi mente se prepara para recibir “el recuerdo”. Ya casi esta todo listo. “El recuerdo” casi, casi me alcanza, puedo notarlo, olerlo, sentirlo cerca. Es la brisa, las hojas cayendo, el ritmo de mi paso que lo trae? Hay algo que lo llamó? Un segundo, o menos, y va tomando forma. Y por un instante, cuando ya casi lo tengo, siento que lo pierdo, que ya no lo alcanzare, o me alcanzara. El recuerdo se va, se escapa, se desvanece, como asustado, incompleto y se va. Sigo corriendo, intentando alcanzarlo, pero ya es inútil, se ha ido, al lugar de donde venía y se quedará, tal vez, para siempre, inalcanzable…