La playa

                   Intento infructuoso de atrapar el tiempo.

La luna. La playa. El mar. El cielo. Los pájaros. El sonido de los pájaros. El sonido del mar. Mis pies. Mi respiración. La luna, la playa, el mar, el cielo, los pájaros. El viento, las nubes. El mar, el sonido de las olas, el viento en mi cara, mi respiración. Mis piernas.

Camino horas por la playa, sintiendo mi respiración y mi cuerpo. El sol detrás mío ilumina la luna enfrente mío, sobre el horizonte.

Quiero atrapar este momento para mí… estos momentos. Quiero que el tiempo se detenga y quedar sin pasado ni futuro. Sólo presente, eterno, circular. Sé que finalmente todo pasará y será un recuerdo más. Sé de la imposibilidad de escapar el paso del tiempo. Es una idea absurda que toma mi mente. Veo pasar cada tanto en la playa desierta personas, algunas solas otras en grupo. Escucho risas en la distancia. Hacia un costado veo un grupo de gente que se saluda, anfitriones recibiendo amigos en esa casa en la playa. Sigo mi camino que me lleva inevitablemente al futuro.

Una casa, adelante, blanca sobre la playa es iluminada por el sol que cae sobre el horizonte detrás mío, haciéndola lucir brillante. Es un cuadrado blanco a lo lejos que se agranda lentamente con los pasos que doy. La casa está inusualmente cerca del mar, tanto que a lo lejos casi parece esta en la misma orilla.

Sé que finalmente pasaré junto a esa casa, el sol se esconderá y la luna brillará sobre un cielo oscuro sobre el mar y que yo ya no estaré allí.

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Sin ella y sin saber porque soy quien soy

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Me toca estar aquí y ahora pero no se la razón.

Hoy me levante mejor. Sábado, día de descanso, de limpieza, de compras y de ordenar cosas, si es posible, en la cabeza. El estomago mejor, gracias. También decidí no encontrarme con ella hoy, aunque ella no lo sabe. No me gusta como le gusta jugar con los celos y esas cosas. Es difícil de explicar, pero estoy en una etapa en la que no me gustan los juegos, las ironías o las insinuaciones. Me gustan las cosas directas. Alguna vez no me importo y hasta lo disfrute. Esos juegos de palabras, de sarcasmos, de verdades dichas en broma o mentiras dichas en serio. Esos laberintos de palabras que dejan flotando las dudas. Ya no me gustan y no se lo dije pero lo pensé. Que se vaya al carajo! Así de simple. Sera que con los años a uno lo cansan esas cosas?

Mientras hacia la lista de cosas que iba a comprar comencé a pensar otra vez en ese pensamiento que me invadía desde chico y que también me aterraba. Al punto que deje de pensarlo muchos años . Luego, ya pasado los 30 podía abordarlo pero aun sin muchos avances aunque el terror disminuía. Hoy volví a pensarlo pero realmente no estoy para abordarlo este tiempo. Parece algo muy simple pero en realidad es complicado. Mientras exploro ese pensamiento, una extraña inquietud me invade y, como decía antes, cuando chico me aterraba. Podría exponerse así: me hago la pregunta de porque yo soy yo lo cual no es tan terrible. La cosa se complica cuando me pregunto porque estoy en mi cuerpo y no en otro. Ahorro al amable lector, todos los vericuetos mentales de este segundo paso. Luego llega el tercer paso que es cuando me pregunto porque veo el mundo y la vida desde este lugar, estos ojos, pienso con este cerebro y porque soy yo, en este tiempo y no en otro de la historia de la humanidad y porque no puedo salir de este cuerpo, estoy condenado a estar aquí, ser testigo de este mundo y no otro y que, finalmente, todo se acabará y ya seguramente seré la nada y, al ser la nada, ya nada pensará ni será pensado y nada existirá.

Que conste que estoy resumiendo todo esto al 1% probablemente de lo que ronda mi mente en esos momentos. Hoy decidí quedarme en el paso uno y ponerme a escribir. Ahora me voy de compras. Punto.

Mi mundo de fantasía

Para el blog

Te extraño

Mi vida transcurre entre dos mundos. Uno es el mundo real, donde vivo, duermo, tomo duchas, como, trabajo, pago deudas y escribo; el otro es el mundo de fantasía, donde vive alguien que quiero pero no está. En este último está mi mente, pero no mi cuerpo. El mundo real vive atravesado por ese mundo de fantasía, de afectos, de memorias y pensamientos, que aparecen de tanto en tanto y van formando parte de él, confundiéndose. Mi mundo real no existe ya que lo atravieso físicamente pero mi mente y corazón están en otra parte. Mi mundo de fantasía sí existe ya que lo pienso, lo vivo, me hace reir y llorar y no me deja dormir o me deja. Mientras duermo, mi mundo de fantasía me toma completamente y me hace soñar con él. Es ahí cuando ese mundo se hace más “real”. Mientras escribo, siento las teclas debajo de mis dedos pero mi mente tiene tu imagen, esa casa donde vivíamos, los olores y nuestras manos tomadas. Tu sonrisa y tu voz.

Sentimientos que azotan

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Sentir el dolor y no saber qué hacer.

Puede uno acostumbrarse al dolor, la pena, la angustia y la tristeza? Puede uno navegar años por un mar de desesperanza, luchando por cambiar eso que nos lleva a estos estados, sin ver resultados y sin caer en pozos aún mas profundos que nos lleven, tal vez, a la muerte (física o en vida, traducida en inacción, depresión e inacción)?

Hay un pozo final donde caemos, finalmente, víctimas de tantos golpes, como cae un boxeador luego de ese último golpe, que no sería el que lo tira sino fuera porque recibió cien otros antes? O podemos mantenernos de pie, o levantarnos, salvados por un “gong” o una toalla o unas palabras en el rincón?

Nos sirve el llanto eternamente? o la terapia? o el sexo? o el “shopping”? Hay que esperar? Tantas, tantas preguntas me hago en estos tiempos de dolor, de cosas que no se resuelven, de penas y llantos que me asaltan sin esperarlo, de atontamientos.

Sí sé que nada puede hacer para cambiar esa realidad que me azota, me carcome y me disuelve el corazón. Sí sé que no es mi culpa pero me afecta. Sí sé que mi energía es limitada y cuando la consumo en dolor, llanto y desesperanza, se me agota y me queda menos para la risa, la alegría y el placer. Sí sé que también mi tiempo es limitado y no puedo darme el lujo de sufrir tanto.

Pero aún sabiendo todo eso, no es suficiente. Los latigazos siguen llegando, y si no llegan, están los recuerdos, las cicatrices de esos latigazos, que los veo cada vez que me veo el espejo y me los recuerdan.

Días de dolor, de alegrías impuestas y de preguntas sin muchas respuestas…

 

 

El peso del pasado

El pasado nos persigue. Como personas y como paises. Nuestra memoria esta llena de historias, vivencias, hechos y filosofias;pecados y grandeza. Mas o menos, llevamos la vida como podemos, luchando entre los desesos egoistas y los actos altruistas. Nos sentimos mas o menos satisfechos. Nos miramos al espejo y vemos al verdadero yo. Mas viejo, mas sabio, mas sufrido, mas “vivido”. El pasado, aunque pasado y abandonado, sigue alli, poblando nuestra mente de fantasmas y recuerdos y pesadillas.

Por mas que decimos siempre: hoy es un nuevo dia, “lo pasado pisado”, “empezar de nuevo”, y tantas otras pavadas por el estilo, lo concreto es que el pasado nos habita, nos controla, vive en nosotros, como las arrugas de los a;os y los achaques del cuerpo no nos abandonan por mas que nos hagamos cirugias o no quieramos verlos. Si esas arrugas no se van, como se podrian ir los recuerdos y vivencias?

Asi, ese pasado, a veces se transforma en algo tan pesado que hasta nos arrastra hacia el, como una pesa lleva un cuerpo al fondo del mar, como en esas ejecuciones de pelicula desde barcos piratas. Esa bola de cemento maldita nos empuja al fondo del abismo y por mas que hagamos fuerza, nos lleva, imparable.

Que otra cosa es el amor, sino pasado? Que otra cosa el dolor, sino pasado? Que otra cosa el temor, sino pasado? Que otra cosa, en fin, la vida, sino pasado? Como amar sin historia? como sufrir, sin hechos que ocurrieron? como vivir con miedo, sin pesadillas ocurridas?

Negar el pasado es como estar muerto, como no ser ya que nuestro pasado es todo. Hoy decido recibir mi pasado, llenarme de el, hundirme sin resistencia con ese peso maldito y dejarme arrastrar.

Y asi como yo, nuestro pais, la Argentina, esclava de su pasado, no puede arrancar, a menos que acepte ese pasado pecaminoso, horrible, violento, y grandioso.

Ahora si. Ahora, sin futuro, ni presente, soy yo. El que fui, el que he sido. Ysiempre sere.

Internet…

En que nos hemos transformado?

Hoy fallo el servicio de internet.  Amaneció este domingo con la caja de internet de ATT con una luz roja malévola, amenazante, dañina. Desenchufé y enchufé, cambié cables, toqué allí y allá y nada… Como pude, con mi celular, llame a ATT para que solucionen el problema y prometieron mandar un técnico mañana lunes a las 8. Saco la cuenta, son las 9 de la mañana, casi 23 horas sin internet. Ahora, me veo obligado a leer un libro en un rincón de la casa, a charlar con mis hijos, que bajan desorientados de sus habitaciones, preguntando qué pasó, que ha sido del oráculo maravilloso, proveedor de información, juegos, películas, contactos sociales y tantas otras maravillas del mundo moderno. Por un día estaremos obligados a convivir, a relacionarnos como seres humanos, a vernos las caras, mirar por la ventana, a mirar esos árboles ignorados que nos rodean nuestra casa en el bosque. Nos reunimos abajo, a decidir que hacemos este domingo sin internet ni tv (ya que los servicios están unidos), este domingo inapropiado e irrespetuoso. Habrá que ir a pasear…tendremos que comer juntos, que charlar, que volver a tratarnos y actuar y sentir como seres humanos, rodeados por otros seres humanos. El oráculo nos ha dejado solos, a nuestra merced, con esa libertad que debemos comenzar a usar, como niños que han perdido a su padre…

El recuerdo

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Algo del camino lo llamo pero no fue suficiente…

Corriendo. Sin pensar, solo gozando el momento. De repente, mi mirada se detiene en el camino, se concentra, se pone atenta. Todo pasa a un segundo plano. No puedo detenerla. Sigo corriendo pero mis ojos miran sin mirar, y mi mente se prepara para recibir “el recuerdo”. Ya casi esta todo listo. “El recuerdo” casi, casi me alcanza, puedo notarlo, olerlo, sentirlo cerca. Es la brisa, las hojas cayendo, el ritmo de mi paso que lo trae? Hay algo que lo llamó? Un segundo, o menos, y va tomando forma. Y por un instante, cuando ya casi lo tengo, siento que lo pierdo, que ya no lo alcanzare, o me alcanzara. El recuerdo se va, se escapa, se desvanece, como asustado, incompleto y se va. Sigo corriendo, intentando alcanzarlo, pero ya es inútil, se ha ido, al lugar de donde venía y se quedará, tal vez, para siempre, inalcanzable…