Amor en el frío mendocino

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Noche helada de amor.

Frío. Mucho. Baja del micro. Noche oscura y vacìa. Busca con la mirada y espera. Ella llega, casi puntual a la esquina que el farol alumbra mal. Nadie en el frio de helada  terrible mendocino Se ve toda apretada como màs temprano cuando se conocieron. Pechos grandes, blanca de piel y pelo bien negro y lacio. Ella lo espera en la noche desierta, bajo el farol de esa noche de invierno en Las Heras, con un pullover bien fino, esperando por su calor. Ojos bellos, pantalones apretados, sonrisa inocente. Se besan, se miran, se sienten. El frío no existe más y ayuda ya que nadie los ve ni sabe de ese encuentro. Y él la aprieta contra la pared, y se van acercando a una parte bien oscura. Y el deseo los invade y el frío se hace calor y ya no importa nada. El tiempo, el espacio, el calor o el frío. Solo los labios que se besan y las manos que recorren los infinitos puntos. Y la noche los esconde y los protege. Y el frío los rodea pero el calor crece y transpiran y se aman, en aquella esquina y aquel rincón al que nunca volvieron. Noche fría de amor y deseo y placer. Luego la larga caminata a casa, bajo el aguanieve…

Malditas nubes…

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Malditas nubes…nunca vinieron…

Enero. Verano. Calor. Sol. Eran sus enemigos. Nada de vacaciones ni placer. Solo el calor, el aburrimiento y la torridez. El tiempo interminable, eterno. La mirada hacia las montañas con la esperanza de que esas nubes a lo lejos crecieran y se hicieran tormenta trayendo el refresco necesario, deseado. Pero día tras día, tarde tras tarde, esas nubes putas aparecían y se bamboleaban, lentas, ignorantes de los ojos deseosos, crueles, se rendían al sol y al calor, para el placer de otros pero no de él. Su juventud y deseos de salir, gozar, saltar sobre el agua quedaban aplastados, enjaulados. Alguna vez esas malditas nubes crecían, lenta y perezosamente, tapaban el sol y creaban un nublado perfecto. Pero nunca trajeron lluvia las malditas, para hacer esos veranos mas miserables, dolorosos y putos. Fueron varios largos veranos, horas, días, semanas, y meses perdidos de la vida, que dejaron huella, rabia, frustración, impotencia, debilidad pero también crearon resistencia, paciencia, resignación; virtudes del que aguanta, del débil, despojado o desafortunado pero que se transforman en violencia en los momentos menos indicados. Asi fueron esos veranos…dejaron su marca en esa alma sufriente, despojada y maldita. Alguna maldicion lo abrumada… alguien o algo lo habia determinado así…como alguien o algo determinan que algo saldrá bien o algo saldrá mal. Como aquella vez que osó salir un verano, conocer aquella bella rubia en ese espejo de agua, aquella única tarde, cuando ella le dijo que le gustaba y él, apesadumbrado, abrumado por tantas tardes de espera y dolor y paciencia, no dijo nada…y la dejó ir  a los brazos de aquel flaco de mierda que la besó…en medio de aquel puente…aquél día de sol…irrecuperable…

Cansado

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Cansado pero recuperando fuerzas para seguir creyendo en el cambio.

Estoy cansado de estar entrampado en mi trabajo, de Trump y sus justificaciones, defensores y atropellos, de la competencia, de los buenos y los malos y de los perdedores y ganadores. Estoy cansado de los lindos y los feos. Estoy cansado del egoísmo y del “ése no es mi problema”. Estoy cansado del dinero y de la violencia. Estoy cansado del amor por interés y de la mentira. Estoy cansado de buscar gente buena, que escuche y me cuente sus cosas sin miedo.

Estoy cansado de ver en los diarios gente morir por miles de motivos y de pensar que debo vivir todo lo que pueda porque me puede tocar a mí en cualquier momento. Estoy cansado de tener que planificar todo para que el futuro no me atrape desprevenido.

Estoy cansado de sonreír a mis jefes y a mis subordinados simplemente porque es lo que corresponde. Estoy cansado de no poder vivir otra vida donde la prioridad sea la generosidad, el respeto y la paz.

Estoy cansado de los políticos y de los “businessmen” que existen gracias a que hay suficientes pobres que los sostienen.

Estoy cansado de buscar el amor y sólo encontrar momentos.

Aún así, sigo viviendo, porque no me he cansado todavía de tener esperanza…

Sentirme vivo

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Cada vez que puedo, paro en medio de la nada y la ruta, solo para sentirme vivo.

Alguna vez leí en alguna parte que el hombre ha vivido en el mundo “civilizado” una ínfima fracción del tiempo que ha existido en La Tierra; en otras palabras, nuestro mundo de autos, aire acondicionado, antibióticos y edificios es tal vez nada comparado con el tiempo vivido en las cavernas o debajo de los arboles y en cuevas. Ni que hablar del tiempo con celulares e internet.

Será por eso que me siento vivo cuando siento o huelo la lluvia en un bosque? Será por eso que me siento vivo cuando corro bajo el sol? Será por eso que me siento vivo cuando veo un amanacer, escucho el ruido del mar o escucho el viento en una montaña? Será por eso que a veces paro mi auto en medio de la ruta desierta y me quedo parado ahí, observando y sintiendo? Será por eso que solo me siento vivo cuando hago el amor contigo y te digo que te quiero?

Días

Tristeza
Días en los que todo me recuerda a vos.

Hay días en los que el pasado no me atormenta. Hay días en los que puedo vivir el presente, el aquí y ahora sin preocuparme por lo que pasó. Hay días en los que el futuro y el presente se unen en armonía y siento que todo lo que tengo, incluso la posibilidad de escribir, son regalos que no puedo despreciar. Hay días en los que puedo recorrer los lugares que recorrimos juntos, sin que nada me ponga triste o nostálgico. Días en los que nada puede derribarme y puedo pensar en el futuro sin preocuparme. Hoy no es uno de esos días. Hoy el pasado me asalta en cada rincón, cada paso que doy, cada palabra que escribo. Hoy no puedo olvidarte ni pensar en nadie más. Pero al no tenerte, siento como que estoy muerto, sin futuro ni presente, sin vida ni alimento. Hoy todo es pasado y recuerdos. Cosas viejas que he dejado en su lugar como para tenerte cerca. Hoy siento que debo hacer algo para crear un futuro sin vos, sin tu presencia. Afortunadamente, días como estos son cada vez menos.

Mi mundo de fantasía

Para el blog
Te extraño

Mi vida transcurre entre dos mundos. Uno es el mundo real, donde vivo, duermo, tomo duchas, como, trabajo, pago deudas y escribo; el otro es el mundo de fantasía, donde vive alguien que quiero pero no está. En este último está mi mente, pero no mi cuerpo. El mundo real vive atravesado por ese mundo de fantasía, de afectos, de memorias y pensamientos, que aparecen de tanto en tanto y van formando parte de él, confundiéndose. Mi mundo real no existe ya que lo atravieso físicamente pero mi mente y corazón están en otra parte. Mi mundo de fantasía sí existe ya que lo pienso, lo vivo, me hace reir y llorar y no me deja dormir o me deja. Mientras duermo, mi mundo de fantasía me toma completamente y me hace soñar con él. Es ahí cuando ese mundo se hace más “real”. Mientras escribo, siento las teclas debajo de mis dedos pero mi mente tiene tu imagen, esa casa donde vivíamos, los olores y nuestras manos tomadas. Tu sonrisa y tu voz.