Una mala copia de Alfonsin o un nuevo pacto de amigos se avecina

Una mala copia del original, con ganas de pactar para lograr el poder. Vergonzoso...

Hace muchos años, ya casi treinta, durante una época de la que mejor no acordarse, un tal Alfonsin firmo con un tal Menem, un famoso Pacto de Olivos que, entre otras cosas, permitió que Menem pudiera ser reelegido y consolidar un modelo económico que comenzó a hundir el país en la mediocridad en que ahora se encuentra. Alfonsin murió hace muy poco y, como por arte de magia, apareció su hijo, a imagen y semejanza. Este nuevo personaje de la política argentina ha copiado los gestos, las palabras y las expresiones de su padre fallecido y lógicamente quiere aprovechar esas atribuciones heredadas para seguir los pasos de su padre.

En un contexto donde el kirchnerismo duda que pueda ganar una tercera elección a pesar de su poder y su dinero acumulado, surgen indudablemente los famosos “pactos” (generalmente cocinados entre estos eternos amigos de la política, radicales y peronistas) entre los que se van y los que llegan con posibilidades. Asi, para ir dando forma a otra elección donde triunfaran seguramente los mismos de siempre, o sea aquellos que han llevado al país a la decadencia en democracia, este muchacho Alfonsin parece irse perfilando el próximo pacto con los Kirchner. Ese pacto tal vez no sea un pacto publico pero  ya va tomando forma como pacto en las sombras.

Alfonsin ya ha comenzado a ir tomando un discurso de paz, de comprensión, de “mirar al futuro”, de no criticar al actual gobierno, con dos motivos en mente: uno, ir retándole poder a los críticos del kirchnerismo (entre los que aparece su radical opositor Cobos) y dos, lograr apoyo del kirchnerismo después de las elecciones del 2011. Por el lado de Alfonsin, aparecen criticas a los que agreden al kirchnerismo, apariciones publicas con la Presidente y discursos de convivencia política. Van apareciendo algunos personajes también (como un tal Loperfido —evadido de la época de De la Rua) que con discursos similares sobre que “el país esta bien” y que “hace falta respeto y convivencia”.

Todo esto simplemente va mostrando un nuevo arreglo político entre los dueños de la democracia argentina desde el ’83, aquellos que han creado los “desaparecidos” en democracia, o sea, los sin trabajo, los que se fueron del país y los muertos por la situación de pobreza y decadencia. Estos siguen en carrera, con los mismos objetivos y la misma impunidad. Ahora el pacto sera entre el kirchnerismo autoritario y una mala y falsa copia de Alfonsin…

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La violencia verbal de algunos funcionarios argentinos o el mal personificado.

Tiene muchos motivos para reirse: poder, impunidad y soberbia.

Cada vez que leo los diarios argentinos o veo algún programa de TV argentino sobre temas políticos me llama la atención especialmente entre la mediocridad general, un personaje digno de las peores novelas de Dostoievsky: Anibal Fernandez, creo que Jefe de Gabinete o Ministro del gobierno de Kirchner. Este personaje encarna lo peor del político en general y del político argentino en particular. Verlo hablar es sentir violencia dentro de uno ya que agrede con cada una de sus palabras. Cada cosa que expresa es como un cachetazo al que lo escucha y a la honestidad y al respeto. Normalmente, insulta o descalifica a quienes pretender criticar o cuestionar al gobierno de Kirchner o a los Kirchner o a alguna política gubernamental o a la situación del país. O sea que utiliza el bajo recurso de hablar mal de la persona que no opina como el o que osa criticar. Es como si yo tengo un perro que ladra todo el dia y mi vecino se queja y yo me dedico a insultarlo o a hablar mal de mi vecino en lugar de escuchar sobre el problema y/o tratar de solucionarlo. Ademas de insultar o agraviar a sus críticos en forma personal, este personaje siempre utiliza el recurso de comparar lo malo que hacen los Kirchner con otros que hace cosas malas o peores lo cual en su sofista verborragia parecería eliminar el mal de los susodichos. Ejemplo: ante la critica de un periodista al mágico enriquecimiento de la pareja presidencial (algo así como un 500% durante el tiempo que han estado en el Gobierno) este personaje dice que hay empresarios que hacen lo mismo o que hay gente que se enriquece tanto o mas que ellos y luego, en otro extremo verbal, dice que hay que ver que los Kirchner son buenos porque muestran todo lo que tienen sin ocultarlo, como si eso fuera una virtud que limpia lo malo. Algo así como si el delincuente que confiesa sus crímenes queda libre de haberlos cometido por confesarlos.

Ademas, es un personaje que tiene una gran soberbia en el mas cabal de los sentidos. Cada vez que habla de los temas mencionados o de la obra de gobierno o de la situación del país, no admite error ninguno, considera que cada cosa que hace el gobierno es perfecta, no admite ningún tipo de critica o incluso ayuda u opinión. Llega a tal extremo que cuando uno escucha sobre la situación del país, parecería que la gente viviera en alguna ciudad de Suiza o de Suecia o algo por el estilo.

A esa suma de pedantería, falta de respeto y soberbia, el personaje agrega un ultimo condimento que es el sarcasmo o la ironía o humor hiriente. Frases tales como refiriéndose a un opositor: “Es un pobre tipo con plata”. O, refiriéndose al Vicepresidente:” Ya lo va a agarrar la maquina de pisar traidores”. Tantas, tantas frases de este tipo han sido acuñadas durante este gobierno Kirchnerista por este hombre que ya se ha perdido la cuenta. El otro día escuche una ironía genial de este hombre. refiriéndose a cuando juro como Ministro, dijo que ese día no juro por los Santos Evangelios porque sabia que iba a tener que trabajar con “números que debería redondear”. Algo así como que sabia que no seria muy “honesto” cuando tuviera que trabajar con sumas de dinero. también, cuando alguno de estos medios de comunicación critica al gobierno, por supuesto que la frase recurrente es que esos medios son enemigos del gobierno y que solo hacen una campaña de difamación.

Cada vez que este hombre trata de tapar la realidad con sus exabruptos, o insulta a los opositores, o descalifica cualquier critica o justifica cada acto del matrimonio presidencial, en realidad yo siento algo así como una cachetada, siento que insulta la inteligencia y la honradez de quienes tratamos de ver la realidad, de hacer algo por un país mejor y mas democrático y que no tenemos el acceso a los medios ni el poder ni el dinero que este autoritario personaje tiene. Poder, contactos y dinero que le permitirán no solo no ser responsable de su actos de gobierno sino también vivir muy bien el resto de su vida con lo logrado o ganado o simplemente gracias a pertenecer a ese grupo de politicos (de signo radical o peronista) que se ha apoderado del país desde 1983. Aquellos que no pertenecemos a esa élite por supuesto ya no tenemos un país para nosotros, solo tenemos un país donde debemos pedir permiso o intentar pertenecer a esa élite u oligarquía gobernante para poder desarrollarnos. Esa soberbia en sus expresiones surge claramente de la impunidad para decir lo que quieren o insultar o mentir  que poseen ya que tienen todo el poder, designan a los jueces que podrían juzgarlos o arreglan con los legisladores las leyes que desean. De otra manera no se explicaría tal facilidad para decir lo que quieran.

Digamos que son la prueba de que el mal existe, personificado en este caso, en esas palabras que tratan de engañar, de minimizar, de ocultar, de denigrar, de descalificar, de justificar o de mentir. Y en ese poder e impunidad. Maquiavelo debe estar riéndose en su tumba…

El buzon que nos vendieron o la nueva izquierda argentina o ahora no necesito ser de izquierda…

Alguna vez quise cambiar el sistema, ahora simplemente me pase a la clase pudiente...

Estaba mirando el otro día un programa conducido por un periodista insoportable llamado Gonzalez Oro (otro personaje de tantos cuya presencia en televisión solo puede explicarse a partir de amiguismos con algún directivo) quien había invitado a Victor Heredia, un famoso cantautor argentino quien se hizo famoso durante los primeros años de la democracia iniciada en 1983 por su posición de izquierda y de apoyo a las ideas revolucionarias de izquierda. Como otros tantos, Mercedes Sosa o Leon Gieco, hicieron su fama cantando a los pobres, los marginados del sistema o criticando a los “ricos” y privilegiados. Yo mismo, durante los 80s, compartí esas ideas y disfrute la asistencia a sus conciertos, fui parte de un partido que se llamo Frepaso que supuestamente aglutinaba a quienes pensábamos que la Argentina podía ser un país progresista, redistributivo, menos desigual y donde los pobres y marginados merecían mejorar su situación. Como ya he relatado en posts anteriores, me toco conocer de cerca a esos famosos miembros del Frepaso que luego resultaron ser solo un grupo de oportunistas con ansias de resarcirse por malos momentos vividos, de acomodar amigos y de no hacer nada por los pobres que habían usado como bandera. Luego de esa y tantas otras desilusiones decidí irme del país.

Este relato personal viene a cuento porque justamente yo sentí en aquellos años que el Frepaso me había vendido un buzón, no solo porque la gente con la que trabaje personalmente eran unos farsantes sino porque la figuras mas importantes tales como Chacho Alvarez o Fernandez Meijide, se dedicaron a no involucrarse (el primero) o a acomodar amigos o asistir a congresos de Frances (la segunda). Digamos que su postura mas revolucionaria tal vez fue el nombre del partido que usaba la palabra “Solidaridad”.

Ese sentimiento de buzón comprado lo tuve de nuevo la otra noche viendo a Victor Heredia diciendo que el ahora podía mandar a sus hijos a escuelas privadas, que le “había ido bien” y que no tenia nada malo que tuviera dinero, que había sufrido muchos años la pobreza (su padre era contador pero el había sido pobre[?]) y que estaba mal que le criticaran que ahora tenia dinero. El otrora revolucionario de izquierda se había convertido ahora en un “burgués” mas, un oligarca mas. En otras palabras, según Heredia, cuando él criticaba a los ricos hace muchos años, estaba equivocado, así como están equivocados ahora los que ahora lo critican por ser rico. Según él, hay algunos a los “que les va bien” (como a él) y algunos a los “que les va mal”, como son los pobres del presente. De la idea de cambiar una sociedad desigual donde la mayoría es pobre y no tiene oportunidades y hacer una sociedad igualitaria (el ideario de izquierda que parece soportaba—y que yo comparto) pasó a la idea de que “mejor me paso del lado de los pobres al lado de la minoría rica” ya que “me lo merezco”. Según su concepción (y la concepción de esta nueva izquierda consolidada durante este bochornoso gobierno kirchnerista) estan los que “se merecen ser ricos” y los que “no se lo merecen”. De sistemas económicos y sociales injustos mejor ni hablar. Me hacia acordar a un programa cómico que vi aquí en Estados Unidos donde una mujer que había ganado la loteria contestaba a la pregunta de como ganar la lotería le había cambiado la vida diciendo: “Ahora ya no tengo que ser mas del partido Demócrata!”. Heredia parece seguir los mismos pasos: “ahora ya no tengo que ser mas de izquierda ya que tengo dinero”. En definitiva, parece ser que para don Heredia mejor que cambiar esta sociedad desigual es pasarse para el lado de los ricos ya que la sociedad no puede cambiarse y, si te toca seguir siendo pobre, aguantatelas que ya vendrán tiempos mejores. Por eso, para ser consecuente, en lugar de ir a hacer giras por el país o en villas miseria o criticar la pobreza en que esta el país en manos de sus amigos, prefiere defender los privilegios que posee o  recibir buenas sumas de dinero pagadas por el gobierno con dineros públicos o dar recitales en Paris o Israel lo cual es mucho mas elegante y mas propio de alguien de su “clase”, la de “los que les va bien”.

En definitiva, nos vendieron un buzón, son la nueva izquierda, la izquierda de café, la que desfila en las calles de Paris, la que ataca a Estados Unidos de palabra pero veranea en Miami, la del grito de barricada en los discursos, la del nacionalismo en las palabras pero que cuando hay que gastar dinero en hotel se va al Marriott o cuando hay que comprar un auto que sea un Audi o BMW. A aquellos que, como yo, creímos alguna vez en ellos, nos causa tristeza y desilusión. A aquellos que todavía no tienen la suerte de “que les haya ido bien” todavía, los seguirán engañando, hasta que les llegue la hora de “que les vaya bien” y puedan pasar al grupo de los “ricos”. Mientras tanto, de cambiar el sistema ni hablemos…