La importancia de las cosas y la mentira de las ideas o la hipocresia en acción…

Nos quieren hacer creer (los políticos “nacionales y populares”) que vivir como un ser humano merece es “consumismo” (mientras ellos viven en el lujo como millonarios que son). Despierten¡¡¡

Una de las consecuencias mas interesantes de irme a vivir a los Estados Unidos fue la de comenzar a adquirir fácilmente “cosas”, ciertos bienes, objetos o aparatos de diversa índole que nos hacen la vida, digamos, mas fácil o placentera. En Argentina todas las “cosas” eran mas costosas, escasas, de mala calidad o irreemplazables, por ejemplo. Ropa, aparatos electrónicos, autos, adornos, utensilios, materiales, cualquier cosa tangible puede ser adquirida fácilmente y por poco dinero, incluso existe la posibilidad de reciclar o comprar cosas usadas en excelente estado si simplemente no queremos gastar. Esta facilidad para “cosificar” la vida tiene grandes ventajas, uno vive “bien”, cómodo y siente que aquella parte de las necesidades básicas de Maslov se satisface. Esa facilidad para tener muchas cosas y a precios razonables o bajos, permite también lograr vivir con bastante seguridad (siempre estamos hablando de la clase media) ya que a casi nadie se le ocurre arriesgarse a delinquir por cosas que no valen tanto o son fácilmente adquiribles. Cuando he vuelto a la Argentina he sentido, no se porque, algo de pena por la gente común que no tiene acceso a esas cosas básicas, como son la ropa, o heladeras o lavarropas o gas, o materiales necesarios para cualquier actividad. Incluso los alimentos llegan a ser mas caros en un país productor de materias primas. De tal manera, mucha gente vive en condiciones de extrema pobreza y muchos, aun aquellos que tienen trabajo o estudios, gastan casi todo su salario para vestir a sus hijos dignamente o darles un poco de leche.

A esta realidad de indignidad se le suma la hipocresía de muchos intelectuales o “pensadores” o “sociólogos” que pretenden hacer creer que tener acceso a las “cosas” es caer en el “materialismo” o ser “burgués” o ser un “capitalista” o “consumista” en oposición a ser “popular” o “socialista”. Esta tergiversación es llamativa ya que pretenden estas personas justificar la pobreza o la privación de bienes necesarios con ideas que solo habitan en sus mentes dominadas por vaya a saber que prejuicios o ideologías sin asidero en la realidad. También es llamativo que estas personas suelen vivir bastante bien y rodeados de esos bienes materiales que tanto les molestan en manos de los “pobres”. Lo que ellos llaman “materialismo” o “consumismo”, en su telaraña mental,  es en realidad acceso a bienes que satisfacen las necesidades básicas de cualquier ser humano.

En un mundo donde los bienes materiales no son fácilmente accesibles por la mayoría, las élites de los países mas pobres limitan el acceso a esos bienes para si y pretenden tildar de consumistas a aquellos pobres que tienen el acceso vedado. Pretenden disfrazar esas necesidades con “ideas”, en lugar de promover el acceso a mejores condiciones de vida de la población.

Evidentemente, el discurso populista les conviene ya que logran sus objetivos:  mantener a las mayorías en la pobreza sin hacer los esfuerzos necesarios para mejorar la calidad de vida de esos gobernados y lograr acallar sus reclamos haciéndoles creer que aspirar a “vivir bien” es una aspiración “consumista” o “antipopular”.

Asi, por ejemplo, la Presidente de Argentina y tantos otros funcionarios, compran ropa por miles de dolares, se alojan en hoteles de lujo, disfrutan de rentas millonarias pero llaman a aquellos pobres o de clase media que pretenden enviar a sus hijos a una escuela privada o que pretenden comprar una computadora, “consumistas”. Se llenan la boca con la palabra “pueblo”, “humildad”, o “nacional y popular”. Se sacan fotos en actos o besan niños pobres en los actos para luego fugarse a sus mansiones en sus autos importados, listos para planear sus viajes o la compra de sus bienes suntuosos o sus vacaciones en lugares exclusivos.

En este moderno “1984”, las masas no están engañadas por una guerra inexistente sino por ideas o valores falsos, inexistentes, que son solo una entelequia armada por aquellos poderosos apoyados por intelectuales cómplices. Sus parábolas son tan efectivas que incluso aquellos con ideas conservadores o de “derecha” llegan a creerles y a adjudicarles rótulos de “izquierdistas” o, en el caso específico argentino, de “montoneros”. Nada más alejado de la realidad, obviamente…

Los mayores perjudicados, juntamente con la gente, o el pueblo, son las verdaderas ideas que propugnan vida digna para todos, con acceso a los bienes necesarios que definen el verdadero desarrollo económico y social. Una realidad donde esos bienes materiales no son “consumismo” sino necesidad y dignidad y donde no son las empresas las dueñas de todo. Pero este es tema de otro post que ya desarrollaré. Por ahora, se me ocurrió hacer un poco de catarsis con estas mentiras e hipocresías de una clase dirigente decadente y mentirosa que engaña y mantiene a la gente en esa caverna a la que hago mención en otros posts. Esa caverna donde la derecha es izquierda y la izquierda es derecha. El reino del revés, como decia Maria Elena Walsh, para delicia del mal encarnado en estos políticos decadentes.

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Perspectiva o cómo conocer la realidad lo mejor posible o cómo un país puede estar inmerso en un delirio (parte I)

Alejarnos, ser flexibles, ver la perspectiva, nos permite conocer y analizar la realidad…

Cuando nos alejamos de algo, digamos, cualquier objeto, un árbol o una casa, ocurren algunas cosas interesantes, uno comienza a dejar de ver algunos detalles del objeto o a dejar de “sentir” la cercanía. Pero también comienza a ver cosas que antes no veía, o ver mejor otras, tales como el lugar donde esta el objeto, comienza a ver otras cosas u objetos que antes no veía, etc. Cuando esa cosa u objeto es la casa de uno, por ejemplo, e imaginando a una persona que nunca pudo salir de su casa si le preguntaran qué es el mundo, seguramente respondería que el mundo es su casa, las habitaciones los continentes y el universo lo que ve por la ventana. Si vamos un poco más allá, y a alguien que nunca salió de su provincia o barrio o que nunca salió de su país, le preguntan qué es el mundo, la respuesta sería mas abarcativa, podría explicar que su casa sólo es una parte de ese mundo y seguramente su visión del resto de lo que lo rodea sería mas completa. Si nos situamos en un país cualquiera, digamos la Argentina, seguramente la visión de lo que es el mundo sería muy distinta de lo que opinaría una persona que nunca salió de China o de Noruega. Serían muy buenos conocedores del lugar donde viven pero su opinión acerca de lo que es el mundo, sus fuerzas económicas o sociales o culturales, serían seguramente muy distintas. Lo referido a Geografía sería tal vez muy similar, pero respecto de aquellas cosas fundamentales, dinámicas y determinantes, como la economía, la sociología, los medios de comunicación o la cultura y los valores, la cosa seguramente se complicaría.

Volviendo a la alegoría de la caverna de Platón que tanto me gusta, aquellas luces del mundo que nos rodea serían muy distintas según la caverna de que se trate. Digamos que, a menos que alguien tuviera la posibilidad de vivir 40 años por lo menos en cada país (o cada caverna) sería imposible conocer la realidad. Afortunadamente, existen formas de acercarse a ese conocimiento total, algo así como lograr lo mejor posible y no lo perfecto. Esas formas son: viajar y vivir en otras realidades (visitar otras cavernas, o burbujas según el caso), o estudiar, leer o informarse por muchos medios de comunicación—e informarse bien sobre de donde vienen esos medios, quienes los poseen, etc.

Por supuesto que no es cuestión de hacer turismo. De lo que se trata es de “vivir” otras realidades, conocer otras culturas, idiomas y personas. Tener una actitud abierta, flexible, comprometida. Salir de nuestra cultura, aprender otro idioma, relacionarse con gente que piensa distinto y aceptar, o por lo menos, intentar aceptar que existen otras realidades, religiones y puntos de vista, es una manera de comenzar a salir de la caverna. Esas luces ya toman otra forma, aquellos con los que convivimos ya no son tan amenazantes (o tal vez sí lo son ya que lo que vamos a conocer puede no ser agradable). Digamos que no hay mejor manera de conocer el sabor de algo que probándolo. Estudiar, leer e informarse es la otra herramienta fundamental. Pero no se trata solo de leer, o navegar internet. Se trata de, en la medida que podamos, conocer a los protagonistas de las historias que nos cuentan o, al menos, de analizar los hechos que protagonizan estas personas y deducir a partir de estos hechos.

Por supuesto que estar “en el objeto” permite conocerlo profundamente y llegar muchas veces a estados de conocimiento muy profundo. De ahí que aquellos que viven siempre en un lugar y, a través de una vida rica en experiencias de mucho tipo, llegan a una gran sabiduría sin haber viajado mucho. Pero yo personalmente, me siento inclinado a pensar que el conocimiento de otras culturas nos lleva al conocimiento de los demás y de nosotros mismos. Podría haber existido un Borges sino hubiera estudiado inglés?. Podría haber habido un San Martín sino hubiera combatido en España? Podría haber habido un Gandhi si no hubiera estudiado en Inglaterra?  Y sólo por mencionar algunos personajes que se me ocurren en este instante. Qué podríamos decir de los millones que como yo han tenido la oportunidad de vivir largos años en culturas diferentes?

La burbuja II o los delirios de los habitantes de la burbuja o el mito de la caverna “reloaded”

La vida en la Burbuja esta llena de reflejos que no dejan ver la realidad…

Todos sabemos cuales son las consecuencias de vivir en una caverna. Ya nos explico eso Platón. Pero no nos explicaPlatón como es vivir en La Burbuja. Podemos intentar (y ya hemos intentado) explicarlo con algunos ejemplos. Entre otros hermosos pasatiempos o espejismos generados en La Burbuja podemos incluir lo que en estas épocas toma el nombre de “Black Friday”, o sea la venta de cosas normalmente inútiles (o que todos ya poseen) a precios muy bajos para el deleite de los “Burbujenses”. Estas ventas “increíbles” provocan grados diversos de “éxtasis” entre las victimas del sistema: desde cierto deseo de comprar algo barato hasta casos mas extremos como “acampar” tres días antes en la puerta de un “Best Buy” (tal como puede leerse hoy en la pagina principal de Yahoo) para adquirir una Mac o un Blu Ray player, entre otros espejitos de colores creados por el Colon del Siglo XXI, Steve Jobs. Por supuesto que alguien dirá: “Bueno, al final de cuentas, dentro del aburrimiento generalizado, que tiene de malo comprar algunas cositas baratas”. Yo diría que si una persona es capaz de pasarse tres días acampando en un negocio para comprar un Blu Ray player, La Burbuja ha logrado su objetivo de enceguecer a sus habitantes, ha logrado encerrarlos en una nueva caverna, como aquella de Platón, donde los pobres nuevos “mineros” solo ven, con suerte, alguna vez, los reflejos de la realidad…