Las dos fuerzas

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Imposible ser jefe y empleado a la vez…o rey y subdito…

Nuestra vida se debate diariamente entre dos fuerzas: por un lado, el deseo de supervivencia, de bienestar personal, de salud, de placer, de comodidades, de amor, de reconocimiento; en una palabra, de las famosas satisfacciones que Maslov alguna vez grafico. En ese lado estan el dinero y todo lo que podemos poseer con el, que nos digan que somos bellos, tener una linda casa, alguien que nos ama, una vida sexual plena, buena salud, buen trabajo y placentero, viajes, y tantas otras cosas que el cuerpo y la mente nos pide y nos dan supuestamente esa felicidad nunca alcanzable. Por el otro lado, las fuerzas de la conciencia, del bien y del mal, de ayudar a otros, de sacrificarse por otros, de dar la vida por algo, de dar el lugar, de reconocer al que es mejor o merece algo mas que nosotros, de renunciar a algo, de ahorrar para el futuro, de prever, de dar, de no tomar lo que no es nuestro, de no aprovecharse del mas debil, de no usar el poder que tenemos, de no abusar, de no dar rienda suelta a nuestra ira o envidia o egoismo. Y asi vamos por la vida debatiendonos (algunos mas que otros) sobre nuestro rol en esta vida, complicada y misteriosa. Y algunos se inclinan por la primera fuerza y son los hedonistas puros, que buscan el placer, no ayudan, usan a los demas, ganan dinero a toda costa y encuentran en su misma individualidad la razon de ser de su existencia. Y otros van por la segunda, y consagran su vida a ayudar a otros, o dan la vida por otros, o por un ideal, o por su familia o incluso por una idea politica o una causa, renunciando a todo placer, dinero o individualidad. Y otros optan por un equilibrio entre ambas, o lo intentan, y asi tienen dinero o familia o cosas o cargos y dan limosnas o ayudan o hacen Fundaciones o pertenecen a grupos de ayuda, etc. . Y asi nos ubicamos de un lado o del otro. O cambiamos durante nuestra vida, debatiendonos eternamente entre estas dos fuerzas implacables, eternas. Y pensaba esto hoy cuando venia al trabajo, aqui en Estados Unidos donde vivo, pais en el que ha triunfado la primera fuerza y cuyo poderio se basa en esa fuerza primordial, que arrastra a competir, a ser numero uno, a ser un “winner” y no un “loser”, a obtener dinero como una garantia de placer, bienestar y “legalidad”, donde la fuerza impulsora es ese individuo frente a todos, a la naturaleza, al universo a Dios. Cada individuo es un Dios, puede ser todo lo que quiera ser con solo proponerselo. Y asi, cada dia, ejercitos gigantestos, viajan en esas autopistas (como en las que yo viajo, perdido entre la multitud) a combatir la guerra eterna por ese lugar en ese universo infinito. Es evidente que la idea es erronea, que el simple hecho de que todos lo hagan no es garantia de verdad, que es una batalla perdida de antemano ya que para que haya dioses debe haber seguidores, para que haya “winners”, debe haber “losers”, para que haya jefes, debe haber subordinados. Pero en esa idea se basa el poderio de este pais, en esa ilusion creada por algunos y creida por millones. Y es una idea poderosisima. A tal punto que no hay pais en el mundo que pueda mostrar el poder de una idea alternativa…

La salud como mercancia…

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Hospitales 5 estrellas y el mundo de las ideas…

Nacer y vivir en el Tercer Mundo tiene sus ventajas, aunque pueda no parecerlo a simple vista. Una de esas ventajas es que, al vivir en carne propia las limitaciones de tipo economico o social, uno puede ir valorando la importancia de ciertas cosas que, en paises llamados “desarrollados” suelen tener menos o, diria mejor, suelen ser consideradas menos importantes. Esta baja consideracion suele ser   el fruto de los esfuerzos de ciertas empresas, generalmente portadoras y transmisoras de esas ideas.

De que cosas se trata? Hay varias de estas cosas que ire describiendo en otros posts, pero dado la magnitud del problema y la visibilidad del mismo, es interesante analizar el caso de la salud en los Estados Unidos, desde el punto de vista de las ideas exclusivamente. Y lo de las ideas es importante ya que todos sabemos que las ideas, o las ideologias guian las acciones humanas.

En los Estados Unidos, la salud es simplemente una mercancia, un producto, es una cosa mas que puede ser comprada o vendida. Esa concepcion de mercancia esta metida a fondo en la mentalidad del estadounidense, supongo yo que por decadas y decadas de trabajo silencioso y constante de empresas interesadas en ello. Al ser una mercancia, la salud se convierte en algo menos importante. Si fuera un derecho, asumiria el verdadero valor que tiene. Asi, algunos hospitales parecen hoteles, los empleados parecen conserjes y los enfermos, obviamente, clientes. Paradojicamente, detras de la imagen lujosa de un hospital privado, se esconde la desvalorizacion del concepto de salud.

Este concepto de la salud como mercancia, a mi juicio equivocado e inhumano (por supuesto que sirve a los intereses de empresas o medicos que buscan enriquecerse), es lo que ha llevado a que millones de personas en Estados Unidos no tengan ningun tipo de acceso a la salud, lo cual resulta increible si consideramos que viven en un pais que es potencia mundial.

Esta triste realidad se vive cada vez que alguien necesita ir al medico. Los medicos compiten como estrellas de cine, o como vendedores de lavarropas o heladeras. Ofrecen salas de espera con videojuegos o atractivas secretarias como si uno fuera a un salon de belleza. Este concepto inhumano de la salud lleva a absurdos tales como esperas de horas y horas en salas de emergencia de pacientes en estado calamitoso, simplemente porque el hospital es privado y pof una cuestion de oferta y demanda y de falta de dinero de los pacientes, no hay porque mejorar esos servicios. Una persona es como un lavarropas descompuesto, si no hay un tecnico cerca o no vale la pena que haya, tiramos el lavarropas.

De ahi la ausencia del Estado en este tema. Lo mismo tiende a ocurrir en otras areas, como la educacion, donde la tendencia es a que todo se privatice o, incluso, la justicia, donde las etapas de mediacion, con amplia intervencion de las empresas, tiende a suplantar los juicios ante los tribunales.

El tiempo de las ideologias no ha muerto; en realidad, nunca morira. Las ideologias dirigen, han dirigido y dirigiran el mundo. La realidad, y sus necesidades siguen ahi, ignoradas por la mayoria, ahogadas en un mar de ideas, conveniencias, mentiras e hipocresia, en Argentina, en Estados Unidos o en la China.

La importancia de las cosas y la mentira de las ideas o la hipocresia en acción…

Nos quieren hacer creer (los políticos “nacionales y populares”) que vivir como un ser humano merece es “consumismo” (mientras ellos viven en el lujo como millonarios que son). Despierten¡¡¡

Una de las consecuencias mas interesantes de irme a vivir a los Estados Unidos fue la de comenzar a adquirir fácilmente “cosas”, ciertos bienes, objetos o aparatos de diversa índole que nos hacen la vida, digamos, mas fácil o placentera. En Argentina todas las “cosas” eran mas costosas, escasas, de mala calidad o irreemplazables, por ejemplo. Ropa, aparatos electrónicos, autos, adornos, utensilios, materiales, cualquier cosa tangible puede ser adquirida fácilmente y por poco dinero, incluso existe la posibilidad de reciclar o comprar cosas usadas en excelente estado si simplemente no queremos gastar. Esta facilidad para “cosificar” la vida tiene grandes ventajas, uno vive “bien”, cómodo y siente que aquella parte de las necesidades básicas de Maslov se satisface. Esa facilidad para tener muchas cosas y a precios razonables o bajos, permite también lograr vivir con bastante seguridad (siempre estamos hablando de la clase media) ya que a casi nadie se le ocurre arriesgarse a delinquir por cosas que no valen tanto o son fácilmente adquiribles. Cuando he vuelto a la Argentina he sentido, no se porque, algo de pena por la gente común que no tiene acceso a esas cosas básicas, como son la ropa, o heladeras o lavarropas o gas, o materiales necesarios para cualquier actividad. Incluso los alimentos llegan a ser mas caros en un país productor de materias primas. De tal manera, mucha gente vive en condiciones de extrema pobreza y muchos, aun aquellos que tienen trabajo o estudios, gastan casi todo su salario para vestir a sus hijos dignamente o darles un poco de leche.

A esta realidad de indignidad se le suma la hipocresía de muchos intelectuales o “pensadores” o “sociólogos” que pretenden hacer creer que tener acceso a las “cosas” es caer en el “materialismo” o ser “burgués” o ser un “capitalista” o “consumista” en oposición a ser “popular” o “socialista”. Esta tergiversación es llamativa ya que pretenden estas personas justificar la pobreza o la privación de bienes necesarios con ideas que solo habitan en sus mentes dominadas por vaya a saber que prejuicios o ideologías sin asidero en la realidad. También es llamativo que estas personas suelen vivir bastante bien y rodeados de esos bienes materiales que tanto les molestan en manos de los “pobres”. Lo que ellos llaman “materialismo” o “consumismo”, en su telaraña mental,  es en realidad acceso a bienes que satisfacen las necesidades básicas de cualquier ser humano.

En un mundo donde los bienes materiales no son fácilmente accesibles por la mayoría, las élites de los países mas pobres limitan el acceso a esos bienes para si y pretenden tildar de consumistas a aquellos pobres que tienen el acceso vedado. Pretenden disfrazar esas necesidades con “ideas”, en lugar de promover el acceso a mejores condiciones de vida de la población.

Evidentemente, el discurso populista les conviene ya que logran sus objetivos:  mantener a las mayorías en la pobreza sin hacer los esfuerzos necesarios para mejorar la calidad de vida de esos gobernados y lograr acallar sus reclamos haciéndoles creer que aspirar a “vivir bien” es una aspiración “consumista” o “antipopular”.

Asi, por ejemplo, la Presidente de Argentina y tantos otros funcionarios, compran ropa por miles de dolares, se alojan en hoteles de lujo, disfrutan de rentas millonarias pero llaman a aquellos pobres o de clase media que pretenden enviar a sus hijos a una escuela privada o que pretenden comprar una computadora, “consumistas”. Se llenan la boca con la palabra “pueblo”, “humildad”, o “nacional y popular”. Se sacan fotos en actos o besan niños pobres en los actos para luego fugarse a sus mansiones en sus autos importados, listos para planear sus viajes o la compra de sus bienes suntuosos o sus vacaciones en lugares exclusivos.

En este moderno “1984”, las masas no están engañadas por una guerra inexistente sino por ideas o valores falsos, inexistentes, que son solo una entelequia armada por aquellos poderosos apoyados por intelectuales cómplices. Sus parábolas son tan efectivas que incluso aquellos con ideas conservadores o de “derecha” llegan a creerles y a adjudicarles rótulos de “izquierdistas” o, en el caso específico argentino, de “montoneros”. Nada más alejado de la realidad, obviamente…

Los mayores perjudicados, juntamente con la gente, o el pueblo, son las verdaderas ideas que propugnan vida digna para todos, con acceso a los bienes necesarios que definen el verdadero desarrollo económico y social. Una realidad donde esos bienes materiales no son “consumismo” sino necesidad y dignidad y donde no son las empresas las dueñas de todo. Pero este es tema de otro post que ya desarrollaré. Por ahora, se me ocurrió hacer un poco de catarsis con estas mentiras e hipocresías de una clase dirigente decadente y mentirosa que engaña y mantiene a la gente en esa caverna a la que hago mención en otros posts. Esa caverna donde la derecha es izquierda y la izquierda es derecha. El reino del revés, como decia Maria Elena Walsh, para delicia del mal encarnado en estos políticos decadentes.