De como los sacerdotes fueron echados a patadas del templo siniestro…

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Un culto a punto de desaparecer y sacerdotes a punto de ser echados del templo…

No puedo mas que alegrarme de las noticias que llegan de Argentina. Aparentemente, el 22 de noviembre ganaria Macri la carrera a la presidencia, dejando de lado una epoca de las mas oscuras de la Argentina (y vaya que las ha habido). Al comienzo, este gobierno, como a muchos, me simpatizó; aparentaba representar un enfoque nacionalista y progresista. Surgió después de un gobierno (el de la Alianza) que había reunido a un grupo de disidentes peronistas (Frepaso) con lo que quedaba de un radicalismo decadente. Y la imagen de ese gobierno cayendo después de la represión en Plaza de Mayo, el escandalo de las coimas por la flexibilizacion laboral más el “corralito” dieron a ese gobierno K todo el aval que necesitaba. Lamentablemente, luego de lograrse cierta aparente estabilidad económica y crecimiento (no lo viví porque dejé el país luego del 2001), el gobierno, recurriendo al màs clásico estilo autoritario, comenzó lo que yo llamo el sistemático “lavado de cerebro” a la población. Creó la imagen de un gobierno progresista utilizando las organizaciones de derechos humanos para su provecho, no permitió ningún tipo de cuestionamiento a sus políticas y creo todo un aparato de propaganda para fomentar esa imagen falsa y consumar ese lavado de cerebro. Y yo creo que ese “lavado” ha sido lo peor de todo porque sentó las bases para todo tipo de atropellos y corruptelas. Los viajes que hice a la Argentina estos años no hicieron más que confirmarme esto. Encontré amigos que defendían este gobierno con argumentos indefendibles y fanatismo irracional. No era posible ningún tipo de discusión ya que justamente el famoso “relato” gubernamental es axiomático, basado en verdades indiscutibles. Por ejemplo, ellos se adueñaron de la verdad, son los portadores de la verdad y de lo bueno ya que al ser elegidos por el pueblo, las minorías son consideradas el “enemigo”, los “gorilas” y los “vendepatria”. Al ser los únicos con derecho a hacer y a opinar, automáticamente, todos los demás pasan a estar equivocados y a ser prácticamente “traidores”. Los diarios o medios opositores, pasan a ser automáticamente “medios o periodistas golpistas” ya que el cuestionamiento es considerado algo casi “ilegal”. Por supuesto que aquel que pertenece al gobierno, aunque sea un corrupto, estafador o inútil, esta automáticamente “perdonado” o justificado ya que pertenece al bando que tiene la “verdad” ye esto “lava todos los pecados”. De esta manera, esta ideología barata, se fue apropiando de muchos cerebros, pero no los suficientes ya que la realidad no se puede tapar. Asi, en mis viajes, pude comprobar la pobreza existente en tantos lugares, los privilegios de esa casta gobernante, la delincuencia proliferando por doquier, la droga extendida en su uso y tráfico y el discurso autoritario y la propaganda por todas partes. Recuerdo mis charlas con personas que supuestamente han estudiado y piensan justificando al gobierno con los argumentos mas increíblemente estúpidos como decir que los acuerdos con China (que ni siquiera creo se han consumado realmente) indicaban la visión de estadista de Cristina, al ubicarse en una tercera posición, o decir que la supuesta corrupción era una invención de Clarín para derrocar al gobierno más popular de la historia. Los lugares comunes o “slogans”, la descalificación o el insulto han sido los únicos argumentos que he podido escuchar cada vez que alguien defendía al gobierno. Han llegado a crear, creo, algo así como un ministerio de Propaganda.

En síntesis, este gobierno transformó la política en una especie de religión, donde los sumos sacerdotes (Nestor en su momento y Cristina luego) recitan “la palabra”, sus segundos (los medios afines de propaganda y seguidores más fanáticos y encumbrados) se encargan de llevarla a todas partes, sus servicios (al mejor estilo de la dictadura) se encargan de detectar, descalificar y eliminar (todavia no sabemos como se terminó con Nisman) a los opositores y un ejército de “militantes” y fieles repite sin cesar esos “padrenuestros”.

Afortunadamente, no llegaron a apoderarse de los medios opositores y consumar un “lavado más a fondo”. Las elecciones de octubre último demuestran que hasta el mejor discurso y aparato propagandístico no puede tapar una realidad y que muchos cientos de miles comienzan a “despertar” de las “drogas” inoculadas durante años.

Hay una esperanza de cambio, no sabemos lo que viene, pero al menos se avizora la posibilidad de que éstos sacerdotes y sus seguidores sean echados de sus santuarios y despojados de sus privilegios. Se avizoran tiempos de cambio que espero sean profundos y que permitan el camino final hacia una verdadera democracia, a una democracia a la que todavía estamos lejos de conseguir mientras exista esa corporación politica corrupta. Que una fuerza no tradicional haya logrado el triunfo es una buena señal ya que el radicalismo ha demostrado en su momento su incapacidad para lograr los cambios y también ha caido en la corruptela. Por ahora, hay que apagar los incendios, echar a los sacerdotes del templo, y comenzar un proceso de cambio complicado ya que muchos siguen todavía hipnotizados por el discurso vacío y maligno.

Estamos a las puertas de otro “Nunca más”. Enhorabuena…

Lavado de cerebros 2015

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Dos que sí saben como lavar cerebros.

Siempre tuve la idea de que el lavado de cerebro era algo muy obvio, forzado, limitado a situaciones extremas, tales como el clasico caso de La Naranja Mecanica o el famoso 1984 de Orwell. Llevados a la realidad, y a un nivel de sociedad, podríamos decir que Hitler les “lavó la cabeza” a los alemanes durante los años de la guerra, o Castro a los cubanos durante todas estas décadas. Tendemos tal vez a creer que en sociedades más o menos libres, los ciudadanos no tienen la cabeza “lavada” o la tienen menos “lavada”. Incluso podría decirse que en realidad muchas ideas o creencias de una sociedad forman parte de la cultura y que ciertas tendencias son sólo parte de la cultura. Y creo que es así pero, en ciertos casos, yo creo que es “lavado de cabeza”. A que se debe toda esta disquisición? Simplemente a que hay sociedades muy democráticas con la cabeza “lavada”. No puedo opinar de aquellos lugares donde no he vivido pero supongo que ocurre en todas partes, y se disfraza de “cultura”. Por ejemplo, en EEUU, la gente está convencida de que la salud tiene que ser cara y que no es un derecho de la población. No han visto otra realidad. También están convencidos de que los problemas mentales son “desbalances químicos” y descreen de la sicología o creen que el Estado es un monstruo que los quiere devorar y que las empresas son lo ùnico bueno en el mundo y la única fuente de dignidad. Ni que hablar de que los únicos héroes son los militares o policías. Luego de vivir casi 15 años en EEUU, he podido comprobar estas cuestiones “culturales”, creadas por simplemente por un bombardeo constante de los medios con estas ideas. El caso de Argentina me interesa más ya que allí viví los anteriores años de mi vida. El gobierno bombardea constantemente la mente de los argentinos, creando odios y rencores contra los opositores, eliminando la pobreza de palabra, creando un infierno más allá de las fronteras, a la manera de aquella imagen donde el mundo conocido estaba sostenido por elefantes y que ir más allá conduciría al abismo. Se ha creado el mito de que ellos son los salvadores de la Patria y que Clarín, un diario o una empresa, es el malvado que pretende eliminar a los buenos de la película, tal como aquel ojo malvado que pretendía apoderarse del anillo que aquellos bondadosos enanos portaban. Una millonaria abogada venida a menos, con un discurso acalorado, ruidoso y falso, pretende construir un castillo sobre un rancho, tapar la pobreza, la delincuencia y la marginalidad obvias, comprobables con el simple caminar por cualquier calle del país, con un biombo inexistente que muestra un paisaje mal dibujado pero colorido. Con un verso progresista nefasto, lamentable y falso, se han hecho millonarios. Eso se ve aún mas obvio cuando uno visita el país cada tanto como me pasó a mí las veces que fui. Dos o tres anécdotas me hicieron correr frío por la espalda: una: un amigo que nunca había sido peronista me dijo tranquilamente: aqui estamos entre dos poderosos: el gobierno y Clarín, comparando como si fueran iguales a una hormiga con un elefante, otra: estaba viendo un partido del Mundial del 2014 en un bar y durante todo el entretiempo el gobierno pasaba propaganda constante y a nadie le parecía mal; hice un comentario negativo y casi todos me miraron mal; tres: visite barrios marginales y, entre los ranchos y la mugre, asomaban, pulcros, brillantes, hermosos y de buena calidad, cientos de carteles con políticos sonrientes prometiendo el “oro y el moro”; cuatro: imposible salir de noche, delincuencia constante, jóvenes o adultos borrachos en la noche y patotas de chicos con botellas de coca y fernet en la mano. Para que seguir aburriendo al que me lee. Tantas anécdotas, tantas obviedades, simplemente imposibles de entender o aceptar por millones de argentinos a merced del bombardeo. Es que el lavado de cerebro tiene un condimento último infalible: apela al orgullo nacional y ayuda a la supervivencia sicològica: como aceptar que la realidad es peor y a que aquellos que hemos votado y nos representan son solo un montón de mentirosos inútiles? Y yo que creía que el “lavado de cerebro” era algo tan obvio…

Vargas Llosa o el ideólogo en accion o como aprovechar la “locura” estructural argentina…

Da mas redito criticar el autoritarismo tercermundista que el del Primer Mundo, pero la culpa no la tiene el chancho…los caudillos del Sur le dan letra…

Bien se dice por ahí que nada o nadie es fuerte o débil, o bello, o loco, en sí mismo, sino en comparación con otro u otra cosa. Hoy, leyendo las noticias, por un lado, aparece Vargas Llosa dando una charla en Buenos Aires. Luego, voy a un diario de mi Mendoza natal, y encuentro que el Gobernador presenta como candidado a Ministro de la Suprema Corte, a un funcionario suyo, Mario Adaro. Finalmente, en diario Clarín, aparece la noticia de que los integrantes del grupo Callejeros (involucrados en aquel famoso episodio de “Cromagnon”), han sido condenados. Como muchas veces me pasa (y esta vez decido escribirlo) “sentí” la “conexion” entre las tres noticias. Por una parte, Vargas Llosa, que se proclama liberal, y condena los autoritarismos, la censura y otros males contra la libertad, se entretiene criticando gobiernos como los de Chávez o de los Kirchner y oculta interesantemente, todas los tantos ejemplos de autoritarismo de otros países tales como Estados Unidos que no vale la pena mencionar aquí para ser breves pero que están al alcance cualquiera que lea un diario o este informado. Digamos que, dejando de lado las virtudes literarias de Llosa, el hombre representa también al ideólogo que solo ve la parte de verdad que quiere y al que tanto condena.

Por el otro lado, el caso del político aliado, cómplice o “amigo”, “puntero” o como se le quiera llamar que quiere ser puesto “a dedo” en un cargo de tanta importancia como es una Suprema Corte de Justicia, también es uno de tantos ejemplos del autoritarismo que Vargas Llosa cuestiona. Como va un país donde los cargos se reparten entre amigos? Que seriedad puede representar para la gente este tipo de maniobras donde el poder se reparte y se usa para favorecer amigos o partidos? Lo peor de todo: se hace en la nariz de la gente, a la luz del día, y los que lo hacen, en este caso el Gobernador Jaque, no sienten ningún tipo de vergüenza, todo lo contrario, el nivel de impunidad es tal, que hasta lo defienden y se sienten orgullosos. Es lo que yo llamaría un estadio de “locura” social estructural.

Finalmente, el caso Callejeros, es otro ejemplo mas de la poca importancia que se da a la ley: uno de los integrantes dice que “antes muerto que preso”, dando a entender que antes de obedecer una sentencia judicial considerada injusta prefiere suicidarse. Este ejemplo ilustra claramente una característica típica de Argentina: la desobediencia a la ley, lo cual es parte de la “locura” instalada ya que obviamente, la gente entiende que también esos jueces han sido acomodados y las condenas se aplican por conveniencias. Digamos que la reacción del condenado tiene “lógica” dentro del marco de insensatez reinante.

Ahora la “conexión” y la relación con el comentario inicial: evidentemente, un país como la Argentina le da “letra” a Vargas Llosa, lo “alimenta”. Esta tan lleno el país de ejemplos que Vargas Llosa o cualquier otro escritor podría llenar libros enteros condenando el autoritarismo  y la Argentina. El discurso de Vargas Llosa no tiene fuerza en si mismo (es ideológico, como ya explique), pero la Argentina le da fuerza, o la Venezuela de Chavez con maletas llenas de dinero dudoso, la corrupción generalizada, la “locura” estructural alimenta incesantemente la usina ideológica liberal. Vargas Llosa no es fuerte, no lo es su discurso, es un ideologo que obvia lo malo de un país y muestra lo malo de otro. Su liberalismo es una entelequia que no se cumple en ninguna parte, el país abanderado de esa ideología, es un país autoritario y lleno de censura.

Pero la “locura” estructural argentina es mas “visible” y, por supuesto, da mas rédito y dinero…