Homenaje a don Omar Espinoza, y a los heladeros del mundo…(parte I)

El heladero me dio una lección...

Quien sabe por donde andaré el hombre. Si es que todavía vive. La historia es simple, pero importante. El sol quemaba. Serían las 4 o 5 de la tarde de un enero insoportable hace ya muchísimo tiempo, allá en la Mendoza natal. Hacia el oeste íbamos con mi mujer, embarazada de mi hija que ya tiene 20 años, bien con el sol en contra en aquel Gacel gris que tanto me gustaba, llegando al famoso estadio mundialista construido por los milicos en aquellos años negros de la Argentina. No veía la hora de llegar a la pileta de la Universidad para gozar una buena refrescada entre los cerros. Faltaba solo llegar al final de la curva, volver hacia el este y luego al norte para terminar la rotonda y entrar al oasis tan esperado. Pero, como suele ocurrir cuando algo es demasiado perfecto, la cosa iba se iba a echar a perder: a unos 200 metros iba un heladero, pedaleando en subida, con ese terrible calor, seguramente yendo el Cerro de la Gloria a hacerse unos pesos. El pobre tipo, para sumar desgracia a la ya natural por ser pobre en un país empobrecido, ni me vió, pensó vaya a saber qué, tal vez se cansó, tal vez cambió de idea, o tal vez quería inconscientemente arruinarse el día. Se cruzó delante mío justo cuando yo pasaba para volverse a contramano. La única suerte que tuvo fue que lo hizo lo suficientemente adelante para que cuando yo lo choqué, alcancé a frenar y no matarlo. Volaron los cucuruchos por el aire. El capó de mi bonito Gacel se levantó de tal forma que ya no pude ver nada. Agarré el pobre triciclo del tipo lleno de helados en el medio. Alla voló el pobre tipo y quedó casi abajo del triciclo. Solo el sol y algunos bichos del desierto eran testigos del desastre. Tal vez alguien vio el lío y se hizo el tonto. Y el calor era insoportable. Y los helados se burlaban tal vez dentro de aquel carro casi quebrado. Y no hubo discusión. Yo me enojé con el imprudente, me amargué por mi mujer con su embarazo pero me alegré que estaba bien. Me alegré que el tipo se pudo levantar pero cuando vi el auto, era un desastre…