Lavado de cerebros 2015

argentina10c
Dos que sí saben como lavar cerebros.

Siempre tuve la idea de que el lavado de cerebro era algo muy obvio, forzado, limitado a situaciones extremas, tales como el clasico caso de La Naranja Mecanica o el famoso 1984 de Orwell. Llevados a la realidad, y a un nivel de sociedad, podríamos decir que Hitler les “lavó la cabeza” a los alemanes durante los años de la guerra, o Castro a los cubanos durante todas estas décadas. Tendemos tal vez a creer que en sociedades más o menos libres, los ciudadanos no tienen la cabeza “lavada” o la tienen menos “lavada”. Incluso podría decirse que en realidad muchas ideas o creencias de una sociedad forman parte de la cultura y que ciertas tendencias son sólo parte de la cultura. Y creo que es así pero, en ciertos casos, yo creo que es “lavado de cabeza”. A que se debe toda esta disquisición? Simplemente a que hay sociedades muy democráticas con la cabeza “lavada”. No puedo opinar de aquellos lugares donde no he vivido pero supongo que ocurre en todas partes, y se disfraza de “cultura”. Por ejemplo, en EEUU, la gente está convencida de que la salud tiene que ser cara y que no es un derecho de la población. No han visto otra realidad. También están convencidos de que los problemas mentales son “desbalances químicos” y descreen de la sicología o creen que el Estado es un monstruo que los quiere devorar y que las empresas son lo ùnico bueno en el mundo y la única fuente de dignidad. Ni que hablar de que los únicos héroes son los militares o policías. Luego de vivir casi 15 años en EEUU, he podido comprobar estas cuestiones “culturales”, creadas por simplemente por un bombardeo constante de los medios con estas ideas. El caso de Argentina me interesa más ya que allí viví los anteriores años de mi vida. El gobierno bombardea constantemente la mente de los argentinos, creando odios y rencores contra los opositores, eliminando la pobreza de palabra, creando un infierno más allá de las fronteras, a la manera de aquella imagen donde el mundo conocido estaba sostenido por elefantes y que ir más allá conduciría al abismo. Se ha creado el mito de que ellos son los salvadores de la Patria y que Clarín, un diario o una empresa, es el malvado que pretende eliminar a los buenos de la película, tal como aquel ojo malvado que pretendía apoderarse del anillo que aquellos bondadosos enanos portaban. Una millonaria abogada venida a menos, con un discurso acalorado, ruidoso y falso, pretende construir un castillo sobre un rancho, tapar la pobreza, la delincuencia y la marginalidad obvias, comprobables con el simple caminar por cualquier calle del país, con un biombo inexistente que muestra un paisaje mal dibujado pero colorido. Con un verso progresista nefasto, lamentable y falso, se han hecho millonarios. Eso se ve aún mas obvio cuando uno visita el país cada tanto como me pasó a mí las veces que fui. Dos o tres anécdotas me hicieron correr frío por la espalda: una: un amigo que nunca había sido peronista me dijo tranquilamente: aqui estamos entre dos poderosos: el gobierno y Clarín, comparando como si fueran iguales a una hormiga con un elefante, otra: estaba viendo un partido del Mundial del 2014 en un bar y durante todo el entretiempo el gobierno pasaba propaganda constante y a nadie le parecía mal; hice un comentario negativo y casi todos me miraron mal; tres: visite barrios marginales y, entre los ranchos y la mugre, asomaban, pulcros, brillantes, hermosos y de buena calidad, cientos de carteles con políticos sonrientes prometiendo el “oro y el moro”; cuatro: imposible salir de noche, delincuencia constante, jóvenes o adultos borrachos en la noche y patotas de chicos con botellas de coca y fernet en la mano. Para que seguir aburriendo al que me lee. Tantas anécdotas, tantas obviedades, simplemente imposibles de entender o aceptar por millones de argentinos a merced del bombardeo. Es que el lavado de cerebro tiene un condimento último infalible: apela al orgullo nacional y ayuda a la supervivencia sicològica: como aceptar que la realidad es peor y a que aquellos que hemos votado y nos representan son solo un montón de mentirosos inútiles? Y yo que creía que el “lavado de cerebro” era algo tan obvio…

La importancia de las cosas y la mentira de las ideas o la hipocresia en acción…

Nos quieren hacer creer (los políticos “nacionales y populares”) que vivir como un ser humano merece es “consumismo” (mientras ellos viven en el lujo como millonarios que son). Despierten¡¡¡

Una de las consecuencias mas interesantes de irme a vivir a los Estados Unidos fue la de comenzar a adquirir fácilmente “cosas”, ciertos bienes, objetos o aparatos de diversa índole que nos hacen la vida, digamos, mas fácil o placentera. En Argentina todas las “cosas” eran mas costosas, escasas, de mala calidad o irreemplazables, por ejemplo. Ropa, aparatos electrónicos, autos, adornos, utensilios, materiales, cualquier cosa tangible puede ser adquirida fácilmente y por poco dinero, incluso existe la posibilidad de reciclar o comprar cosas usadas en excelente estado si simplemente no queremos gastar. Esta facilidad para “cosificar” la vida tiene grandes ventajas, uno vive “bien”, cómodo y siente que aquella parte de las necesidades básicas de Maslov se satisface. Esa facilidad para tener muchas cosas y a precios razonables o bajos, permite también lograr vivir con bastante seguridad (siempre estamos hablando de la clase media) ya que a casi nadie se le ocurre arriesgarse a delinquir por cosas que no valen tanto o son fácilmente adquiribles. Cuando he vuelto a la Argentina he sentido, no se porque, algo de pena por la gente común que no tiene acceso a esas cosas básicas, como son la ropa, o heladeras o lavarropas o gas, o materiales necesarios para cualquier actividad. Incluso los alimentos llegan a ser mas caros en un país productor de materias primas. De tal manera, mucha gente vive en condiciones de extrema pobreza y muchos, aun aquellos que tienen trabajo o estudios, gastan casi todo su salario para vestir a sus hijos dignamente o darles un poco de leche.

A esta realidad de indignidad se le suma la hipocresía de muchos intelectuales o “pensadores” o “sociólogos” que pretenden hacer creer que tener acceso a las “cosas” es caer en el “materialismo” o ser “burgués” o ser un “capitalista” o “consumista” en oposición a ser “popular” o “socialista”. Esta tergiversación es llamativa ya que pretenden estas personas justificar la pobreza o la privación de bienes necesarios con ideas que solo habitan en sus mentes dominadas por vaya a saber que prejuicios o ideologías sin asidero en la realidad. También es llamativo que estas personas suelen vivir bastante bien y rodeados de esos bienes materiales que tanto les molestan en manos de los “pobres”. Lo que ellos llaman “materialismo” o “consumismo”, en su telaraña mental,  es en realidad acceso a bienes que satisfacen las necesidades básicas de cualquier ser humano.

En un mundo donde los bienes materiales no son fácilmente accesibles por la mayoría, las élites de los países mas pobres limitan el acceso a esos bienes para si y pretenden tildar de consumistas a aquellos pobres que tienen el acceso vedado. Pretenden disfrazar esas necesidades con “ideas”, en lugar de promover el acceso a mejores condiciones de vida de la población.

Evidentemente, el discurso populista les conviene ya que logran sus objetivos:  mantener a las mayorías en la pobreza sin hacer los esfuerzos necesarios para mejorar la calidad de vida de esos gobernados y lograr acallar sus reclamos haciéndoles creer que aspirar a “vivir bien” es una aspiración “consumista” o “antipopular”.

Asi, por ejemplo, la Presidente de Argentina y tantos otros funcionarios, compran ropa por miles de dolares, se alojan en hoteles de lujo, disfrutan de rentas millonarias pero llaman a aquellos pobres o de clase media que pretenden enviar a sus hijos a una escuela privada o que pretenden comprar una computadora, “consumistas”. Se llenan la boca con la palabra “pueblo”, “humildad”, o “nacional y popular”. Se sacan fotos en actos o besan niños pobres en los actos para luego fugarse a sus mansiones en sus autos importados, listos para planear sus viajes o la compra de sus bienes suntuosos o sus vacaciones en lugares exclusivos.

En este moderno “1984”, las masas no están engañadas por una guerra inexistente sino por ideas o valores falsos, inexistentes, que son solo una entelequia armada por aquellos poderosos apoyados por intelectuales cómplices. Sus parábolas son tan efectivas que incluso aquellos con ideas conservadores o de “derecha” llegan a creerles y a adjudicarles rótulos de “izquierdistas” o, en el caso específico argentino, de “montoneros”. Nada más alejado de la realidad, obviamente…

Los mayores perjudicados, juntamente con la gente, o el pueblo, son las verdaderas ideas que propugnan vida digna para todos, con acceso a los bienes necesarios que definen el verdadero desarrollo económico y social. Una realidad donde esos bienes materiales no son “consumismo” sino necesidad y dignidad y donde no son las empresas las dueñas de todo. Pero este es tema de otro post que ya desarrollaré. Por ahora, se me ocurrió hacer un poco de catarsis con estas mentiras e hipocresías de una clase dirigente decadente y mentirosa que engaña y mantiene a la gente en esa caverna a la que hago mención en otros posts. Esa caverna donde la derecha es izquierda y la izquierda es derecha. El reino del revés, como decia Maria Elena Walsh, para delicia del mal encarnado en estos políticos decadentes.