Antónimos

Tarde especial.

Tarde soleada, aire fresco, sonido de árboles mecidos por ráfagas cambiantes. El sol de las 3 de la tarde de primavera en este bosque texano me llega y me acaricia. Nos sentamos con mi hija que me dice, inocentemente, luego de unos momentos de silencio compartido: -Qué lindo es el mundo!

Y todos los pesares, problemas, conflictos, carencias, malentendidos, mágicamente desaparecen. Esa frase me dice tanto que nada que pueda comprar se compara. De pronto, siento mi cuerpo sano, fuerte, recargado. Siento su compañía y, sobre todo, su alegría de vivir.

Y eso me compensa de aquel otro hijo que un día me llenó de dolor y me hizo llorar a gritos cuando me dijo:- en dos meses me suicido, en una noche oscura y triste de olor a tabaco y alcohol, sin ráfagas de viento fresco ni sol ni árboles.

 

 

 

Anuncios

Leave a Reply/Deje su comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s