Días

Tristeza
Días en los que todo me recuerda a vos.

Hay días en los que el pasado no me atormenta. Hay días en los que puedo vivir el presente, el aquí y ahora sin preocuparme por lo que pasó. Hay días en los que el futuro y el presente se unen en armonía y siento que todo lo que tengo, incluso la posibilidad de escribir, son regalos que no puedo despreciar. Hay días en los que puedo recorrer los lugares que recorrimos juntos, sin que nada me ponga triste o nostálgico. Días en los que nada puede derribarme y puedo pensar en el futuro sin preocuparme. Hoy no es uno de esos días. Hoy el pasado me asalta en cada rincón, cada paso que doy, cada palabra que escribo. Hoy no puedo olvidarte ni pensar en nadie más. Pero al no tenerte, siento como que estoy muerto, sin futuro ni presente, sin vida ni alimento. Hoy todo es pasado y recuerdos. Cosas viejas que he dejado en su lugar como para tenerte cerca. Hoy siento que debo hacer algo para crear un futuro sin vos, sin tu presencia. Afortunadamente, días como estos son cada ves menos.

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Espíritu de grupo

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Espiritu de grupo por todas partes

Una de las cosas que más me molesta de EEUU (donde vivo y es más evidente), aunque lo mismo se ve en muchas partes del mundo, es lo que se llama espíritu de grupo: esa idea de que pertenezco a un grupo, una profesión, una empresa, un equipo o lo que sea y que somos los mejores y/o pretendemos serlo. He visto el uso y abuso del concepto por todas partes, especialmente en cualquier trabajo que he tenido. Fomentar la competencia entre grupos es algo que no soporto. Lo vemos cuando juegan equipos de algún deporte o cuando una empresa pretende sobrepasar en ventas a otra. Es bueno tener amigos, es bueno ayudarse unos a otros pero no es bueno negar ayuda o competir con otros para demostrar que somos los mejores. Ya se que soy un idealista y que las cosas nunca son como yo quisiera pero no sería mucho mejor fomentar la cooperación entre grupos, la ayuda mutua, el compartir lo que sabemos, el ayudar a los que más necesitan sin tener que demostrar quién ayuda más? Vivimos en un mundo donde la idea de competencia ha triunfado, donde la idea de lo social y el compartir han fracasado ya que el abuso del uso de lo social ha llevado a autoritarismos y dictaduras violentas y degradantes. Pero eso significa que tengamos que soportar de ahora en más sólo las ideas de individualismo y competencia? Estamos condenados? Seguirán durmiendo en las bibliotecas las utopías y sueños de tantos que quisieron un mundo más equitativo? Si eso es así, indudablemente el mundo tiene los años contados.

Mi mundo de fantasía

Para el blog
Te extraño

Mi vida transcurre entre dos mundos. Uno es el mundo real, donde vivo, duermo, tomo duchas, como, trabajo, pago deudas y escribo; el otro es el mundo de fantasía, donde vive alguien que quiero pero no está. En este último está mi mente, pero no mi cuerpo. El mundo real vive atravesado por ese mundo de fantasía, de afectos, de memorias y pensamientos, que aparecen de tanto en tanto y van formando parte de él, confundiéndose. Mi mundo real no existe ya que lo atravieso físicamente pero mi mente y corazón están en otra parte. Mi mundo de fantasía sí existe ya que lo pienso, lo vivo, me hace reir y llorar y no me deja dormir o me deja. Mientras duermo, mi mundo de fantasía me toma completamente y me hace soñar con él. Es ahí cuando ese mundo se hace más “real”. Mientras escribo, siento las teclas debajo de mis dedos pero mi mente tiene tu imagen, esa casa donde vivíamos, los olores y nuestras manos tomadas. Tu sonrisa y tu voz.