Los inquilinos

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Inquilinos que aterrorizaron todo un pais, finalmente desenmascarados

Muchos recordaran esa pelicula entretenida con Michael Keaton llamada “Pacific Heights” (creo que se tradujo en Argentina como “El inquilino”). Se trataba de un tipo que se dedicaba a alquilar cuartos y apoderarse de propiedades volviendo locos a los dueños y transformandose de victimario en victima, a traves de mentiras y artificios legales. Al final, en la pelicula, logran desenmascararlo y echarlo de un cuarto del que se habia apropiado y destrozado totalmente.

Leyendo los diarios de Argentina estos dias, y supongo que lo que seguire leyendo en el futuro, la Argentina me hace acordar a esa pelicula. Un grupo de inescrupulosos que se apodero del gobierno, que lo destrozo, que utilizo las instituciones para la corrupcion y la propaganda oficial para inventar una realidad “virtual”. Los nuevos funcionarios van descubriendo los destrozos poco a poco, los intentos postumos por seguir en el poder  y la propaganda oficial va siendo  desmantelados. Poco a poco, se va a ir descubriendo que paso con el INDEC, con la economia, con la energia, con Nisman, con las casas de Bonafini, con Boudou, con Baez y con tantas cosas. Ojala, por el bien del pais que estos “inquilinos” ya no vuelva nunca mas…

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Despertar

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El despertar puede ser traumático pero siempre es bueno.

Soplan nuevos aires desde la Argentina. Finalmente, una mayoría eligió a alguien para que se fuera otro alguien: Cristina. El hastío, la decadencia, la soberbia de esa mujer, quién sabe cuantas cosas hicieron que Macri creciera lenta pero seguramente hasta desembocar en un increíble ( sí, increíble) triunfo. Yo deseaba fervientemente que Scioli no ganara. Para mí, lo importante era que Scioli no ganara, que el mecanismo de impunidad, la continuidad de un sistema de lavado de cerebros, terminara. Y eso, sumado a una incuestionable decadencia económica, social, cultural, educacional, llevó a que la gente expresara un BASTA. Basta de atropellos, de soberbia, de verdades absolutas, de iluminados, de déspotas, de discriminadores. Basta de elegidos, de sacerdotes pregonando la única verdad y condenando a los demás de apátridas, gorilas, fachos o de lo que se les ocurra. Creo que nada me molestaba más que eso, que esa actitud discriminadora, soberbia, elitista. Sigo por ahí, leyendo o escuchando a esos iluminados, ahora echados del templo (ver mi post anterior) y siguen esgrimiendo los mismos versos, las mismas mentiras, los mismos “relatos”: que Macri es la derecha, el capitalismo triunfante, las empresas y tantas otras banalidades sin sentido. Como si el gobierno anterior, que se dedicó exclusivamente a llenarse los bolsillos y mantener a la mayoría en la pobreza, hubiera generado riquezas y bienestar.

No se cómo le irá a Macri. Sí sé que nada puede ser peor que lo que pasó. Y existe una gran posibilidad de que, al menos, haya mayor libertad y que se aclaran tantos casos de corrupción que obviamente todos necesitan que se aclaren.

Gran parte del “relato” kirchnerista se basaba en la propaganda. Acabado el aparato de propaganda, poco a poco, muchos comenzarán a despertar del hipnotismo. Los primeros serán las personas comunes, los trabajadores que día a día se sacrifican por mantener a sus familias. Los que creían que el gobierno anterior defendía a los pobres, luchaba contra el capital y defendía los derechos humanos y la soberanía nacional. Luego, comenzarán a despertar aquellos beneficiados por el sistema,ya sea por cargos, subsidios, planes o lo que sea, que pensaron tal vez que el proyecto nacionalista iba “en serio” y que en realidad, el proyecto era Boudou, D’Elia, Hebe de Bonafini y algunos otros que se beneficiaron personalmente. Entre estos hipnotizados están algunos intelectuales que se dedicaron mucho tiempo a leer a Stiglitz o a Laclau, (hay un paper muy bueno de Beatriz Sarlo—Los intelectuales, tierra fértil del kirchnerismo) sobre la justificación intelectual del kirchnerismo y Carta Abierta) o tantos otros, y pensaron que el sistema era un sistema perfecto y única respuesta para la Argentina. Como dice Sarlo, el “modelo k” ignora expresamente la corrupcion, la delincuencia económica o el clientelismo de la pobreza.

Finalmente,  algunos no despertarán nunca pero simplemente porque nunca fueron hipnotizados. Siempre supieron que todo era un verso y que ese verso les convenía.

Poco a poco, todo esto habrá sido una pesadilla, vivida por millones, dentro y fuera del país. Yo lo viví y lo sufrí desde afuera y ahora lo disfruto desde afuera. Me han dado ganas de volver…