Las monarquias argentinas

Cristina-Kirchner-Reina
La monarquia y la Inquisicion han vuelto…

Asi como las personas van evolucionando, creciendo, y un dia alguien aprende a hablar, luego a caminar y correr o a escribir o a trabajar o estudiar, tambien las sociedades (supuestamente) van evolucionando con el tiempo. Asi, tal como lo describio Hobbes o Rousseau, los hombres incialmente vivian en cavernas, peleandose unos con otros; luego un dia se organizaron en tribus, aprendieron a dividir el trabajo y, un buen dia, decidieron que habia que crear un “Estado”, algo por encima de ellos en quien depositar ciertas decisiones para salir del otro estado, el “de naturaleza” en el cual todos contra todos solo se imponia el mas fuerte o feroz o inteligente pero no necesariamente el mas justo. Y asi la historia nos deleita con esa evolucion, sangrienta en muchos casos. Y asi llegamos un dia a pensar que esa organizacion, como parte de esa evolucion, lograba su punto maximo de evolucion: la democracia. La democracia, superadora de las autocracias o de las monarquias o aristocracias de sangre. El nombre es lo de menos; lo importante es que una sociedad “evolucionada” es una sociedad democratica, en la cual la mayoria elige a sus representantes, donde se garantiza la libertad de expresion o culto o tantas otras libertades necesarias para el ser humano y en la cual, como resultado de ese “poder” de todos, no debe haber ni hambre ni privilegios ni falta de oportunidades o de educacion ya que los representantes justamente “representan” a la mayoria y la mayoria es la mas necesitada ya que las mayorias son personas “promedio”, sin las habilidades o talentos de esa minoria genial que, pase lo que pase, sera siempre genial.

Asi, toda sociedad que se precie de evolucionada es democratica. No voy a dedicarme a mencionar todas esas sociedades. Lo que me interesa es enfocarme en la Argentina que, supuestamente, es una democracia.

Lamentablemente, de la observacion cuidadosa, surge claramente que la sociedad argentina es en realidad una forma aristocratica o monarquica en la cual los representantes del pueblo son simplemente aquellos que militan o forman parte de las elites partidarias, apoyados por el poder economico, nacional o internacional, y secundados por el poder mediatico, cada dia mas importante para “crear” realidades. Vamos a cualquier poblado, municipalidad o provincia o al nivel del pais mismo y vemos que, historicamente, aquellos representantes son los elegidos a dedo para poblar listas creadas por esas mismas elites gobernantes. Esto lo he experimentado yo mismo cuando alguna vez intente, sin ser mas que un don nadie, tener un lugar en alguna lista para representar a mi pueblo. Resulto una tarea imposible ya que para tener ese derecho hay que ir subiendo escalones en el aparato partidario, usualmente dominado por familias o grupos que, en algunos casos llevan decadas en el poder. Los derechos se ganan de muchas maneras, casi todas ellas, casi ilegales o ilegales, ocultas o injustas. Mis peripecias deben ser similares a las de otros. Primero, tenia que ir a las reuniones partidarias en las que los “capangas” de  turno se dedicaban a hablar y a bajar linea sobre lo que habia que hacer segun otros “capangas” de mas alto nivel. Dependiendo de las habilidades para encontrar un “padrino”(alguien con mas poder que uno que puede conseguirnos usualmente algun privilegio o cargo pagado) uno podria ir avanzando. Ese avance se basa no en los meritos academicos o morales sino simplemente en la obediencia, fidelidad y capacidad de cumplir lo que manda el padrino o los capangas. Asi, con suerte, se puede lograr algun cargo pagado (ese dinero cobrado usualmente debe ser repartido segun el criterio del capanga o padrino). Luego, las ofertas comienzan a ser mas jugosas (como cobrar sin trabajar o “dibujar” numeros). El cielo es el limite. Los que llegan son los que han pasado todas las pruebas y muchas mas. Cuando llegan ya no tienen ningun escrupulo, ya sonrien automaticamente o mienten de tal manera que hasta ellos lo creen. Pueden ignorar amigos o traicionar hasta a la propia familia. Aquellos mas honestos y decentes van quedando marginados y por ahi tienen algun lugar tal vez hasta de lastima. Como dije, casi nunca las condiciones son el saber o la honestidad para llegar a los cargos. Si la hay, es totalmente secundaria y normalmente no bienvenida. Los honestos y los que saben son peligrosos ya que muchos de estos desmoronarian la piramide de corrupcion y privilegios.

Asi, esos grupos mafiosos van logrando poder en una lucha despiadada, que recuerda a aquellas ciudades italianas del Renacimiento. Asi, la Argentina esta repartida en feudos, ciudades, grupos aristocraticos. La formula es muy simple: toman los partidos politicos, designan a dedo a los postulantes, ya probados en su inescrupulosidad, y llegan a las elecciones. No importa quien gane ya que los grupos persiguen siempre lo mismo: perpetuarse en el poder, llenarse los bolsillos y mantener a la mayoria pobre para poder manejarla mejor. La politica para ellos es la forma de perpetuarse en el poder a costa de los dineros publicos y del empobrecimiento de la mayoria. El ritmo se rompe cada tanto cuando algunos grupos marginados (y con poder) alientan o llevan a cabo golpes de estado mas o menos sangrientos.

Secundados en las sombras por el poder economico y por grupos mediaticos, estas mafias manejan “a gusto y piacere” la realidad: pasan leyes o decretos, expropian o privatizan, dan subsidios o los sacan, ponen y sacan gente, gastan o ahorran dinero, etc., de la forma mas maquiavelica posible: el poder por el poder mismo. Si algo se hace por el pueblo es simplemente, como un medio mas para mantener el poder. Es por ello que, cuando se avecinan las elecciones, usualmente aparecen algunos “beneficios” para ciertos sectores o alguna infraestructura se mejora.

Esta aristocracia partidaria permite que, por ejemplo en la Argentina de hoy, de un dia para otro, el hijo de la Presidente, Maximo Kirchner, de ser un don nadie, pase a ser candidato, o que Scioli, que fue vicepresidente de Menem, quien supuestamente hundio el pais en los ’90, se perfile como candidato. Son los que “pertenecen” a la elite, los inescrupulosos, los que han “probado” su fidelidad al grupo dominante.

Algunos grupos se conforman con sus feudos, tales como Rodriguez Saa en San Luis, o algunas otras familias o grupos en otras Provincias. Asi construyo poder la familia Kirchner en Santa Cruz o Menem en La Rioja, o tantos otros.

Para estos monarcas del siglo XXI, las elecciones son la gran etiqueta de legitimidad pero en la realidad es solo eso, una etiqueta, un nombre, una palabra bella pero vacia de contenido, al igual que la democracia. Son los nuevos senores feudales de la politica. Si alguien creia que hemos evolucionado, se equivoca de cabo a rabo. Estos monarcas del siglo XXI no solo han reinstaurado la monarquia sino que tambien han hecho volver a la Inquisicion ya que han hecho de las ideas politicas en la Argentina, una religion, o una secta y aquellos que no comparten ese credo, son blasfemos y no merecen mas que la hoguera o el destierro. Los medios diseminan La Palabra (Pagina 12, 678 y tantos otros) y crean la cosmogonia, los politicos descalifican, comulgan o excomulgan. El monarca designa a sus sucesores y favoritos. Los bufones bailan y hacen contorsiones. El pueblo hambriento y enganado observa y obedece. Algunos hasta creen la version. Despues de todo la Edad Media duro bastante…

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daniel

Este es un "work in progress", un viaje que no se a donde me lleva...

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