Decadencia…

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La decadencia social a pleno…

Se dice que algo decae cuando pierde vida, se va secando o pudriendo, va perdiendo poco a poco sus caracteristicas, sus capacidades. Es algo asi como el paso previo a la muerte. Algo puede morir de repente, un arbol, un animal o una persona. Pero algo puede decaer, ir muriendo de a poco. Eso es la decadencia, algo asi como la putrefaccion, el estancamiento, la descomposicion. Todas las cosas pueden decaer, plantas, animales o personas. Y tambien las cosas creadas por las personas. Asi decaen las instituciones o los paises. Ayer leia el diario por internet y uno no deja de impactarse por la obvia decadencia de la sociedad argentina en los ultimos años. Hay muchos ejemplos o signos de esa decadencia: desde la corrupcion politica generalizada y aceptada o aguantada, la prostitucion de diversas formas, la violencia y la delincuencia, la pobreza, la droga o la marginalidad, la tendencia al alcohol o las drogas o a la fiesta, el show y el futbol, no como entretenimiento sino como escape. A mi me impacta mucho la violencia, ya sea en las canchas o en las calles. Esa violencia no solo existe en la Argentina, obviamente, pero a mi me preocupa porque soy de alla. No creo que haya que copiar modelos, ni se me ocurre pensar que EEUU u otros paises son mejores o peores. Pero sí veo la decadencia argentina. Qué símbolo mas obvio que ese linchamiento de un muchacho de 18 años a manos de vecinos desesperados defendiéndose de una delincuencia galopante, salida fácil y triste de jóvenes desesperanzados, arrojados a las calles a conseguir un trabajo que solo da migajas, si es que se logra, jóvenes sin destino, buscando alcohol o droga con que ahogar un dolor y vacío que ni siguiera alcanzan a percibir, mirando como ejemplos a corruptos, a poderosos que logran su poder y dinero a través de la mentira y la calumnia. Jóvenes que encuentran en la política corrupta tal vez la única salida para lograr un sueldo o un ingreso digno. Qué es la decadencia social si no es la de una sociedad que castiga a sus jóvenes a través del peor de los castigos: la desesperanza.

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El mal?

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No soy muy religioso. A veces he ido a la Iglesia por distintos motivos. Respeto a muchos sacerdotes y otros religiosos por la labor que hacen en muchas áreas. Respeto mucho a este Papa ya que encarna valores de humildad, servicio y respeto a la dignidad humana. podría hasta compartir la idea de que el mal y el bien existen ya que no creo que sea exclusiva de la religión, cualquiera que sea. Que sería el mal? la violencia, la envidia, matar, calumniar, obviamente. Pero a veces pienso que hay males peores (y recuerdo a Dante diciendo que al noveno circulo van los traidores). Por ejemplo, cuando los poderosos, los arrogantes, los mentirosos, los autoritarios, los millonarios, toman el poder y nos muestran alegremente cuanto tienen y cuanto pueden hacer. A veces siento como EL MAL a esos arrogantes poderosos, con todo su poder para legislar o administrar o invadir. A veces siento que es como que nos miran a los comunes de los mortales, sonriendo, saludando, diciendo: “vieron todo lo que puedo hacer?…y nadie puede hacerme nada…nadie puede quitarme el poder”. Puede haber algo peor que los corruptos, los arrogantes, los vanidosos, los calumniadores y sofistas, estén en el poder, gocen de impunidad, de medios que propagan sus mentiras mientras los demás debemos conformarnos con mirar y escuchar? No hay lugar para los honestos? no hay lugar para la verdad? De vez en cuando un Snowden logra escapar y mostrar un poco de honestidad y humanidad pero son migajas…No son la prueba estos poderosos en acción de que Dios se olvido del mundo? Lo que se es que veo o escucho a Cristina Kirchner o a alguno de sus secuaces y veo el mal, no se porque…

Nebraska o la vida sin sentido o la opresion de la “libertad”…

Hace unos dias vi una pelicula interesante: Nebraska. Una buena pelicula para mi es aquella que nos inspira y/o tiene buenas imagenes y/o nos hace pensar y/o arroja luz sobre algunas cuestiones. Esta logra todo eso, tal vez sin sospecharlo imagino ya que quien no conoce la idiosincracia argentina y/o estadounidense, dificilmente pueda hacer la conexion.

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Vidas sin sentido, en un sistema sin sentido, retratadas magistralmente…

Por un lado, el film muestra en forma impactante, la soledad, el egoismo y la  la existencia vacia de mucha gente. Desfilan personas que aparentemente viven por vivir, cumpliendo con las funciones naturales minimas que exige la vida: comer, dormir y trabajar. Los personajes, privados de la cultura que da el estudio, los libros o los viajes, viven en un mundo minimo, triste, hueco, vacio, frio. Dotados de lo minimo para cumplir con las funciones vitales, en un pais (su mundo en este caso) donde nada hay para cambiar ni cuestionar, hacen sentir al expectador algo asi como una opresion solo comparable a la que se siente mirando una pelicula ambientada en la Europa del Este previos a los 90s.

El color gris pinta aun mas la pesadez de esas tristes vidas sin futuro, presente ni pasado. El plot va inundandonos de pesadez y aquel dialogo casi final cae sobre nosotros como un mazaso final cuando el hijo le pregunta al padre: “Quisiste tener una granja alguna vez?” y el padre le responde, secamente:” No recuerdo” “No importa…” (I don’t remember, it doesn’t matter…). Ya nada importa… Los pueblos perdidos en el cemento, las vidas olvidadas en las calles y casas, la sinrazon de la vida. En ese escenario se despliega un argumento increible, ridiculo, absurdo, tal como esas vidas deben ser. La sinrazon adquiere sentido en su propia contradiccion.

Y ahi comienzan las conexiones: la interminable lucha en la Argentina por buscar un pais distinto, mas moderno, mas justo, mas equitativo surge como un balsamo, comparado a la quietud, dureza, rigidez y estabilidad de un sistema americano que no da lugar al cambio. El caos argentino viene a la mente como lo humano, lo natural, lo sano.

Esas imagenes corren por mi cabeza mientras mis ojos y mi mente ven la pelicula. Esos personajes, que reflejan en realidad millones de vidas igualmente tristes y absurdas, ni se imaginan lo que se pierden, lo que vivirian en circunstancias mas “humanas”, en la Argentina, lejana y ya casi inalcanzable para mi.

Finalmente, hermosamente retratado, el amor, el aguante, el respeto y el sentimiento de ese hijo por ese padre que no hizo nada bien pero que merece ese amor y ese respeto tan solo por ser padre. Rodeado del egoismo de tantos y en esa aridez, frialdad y sin sentido, aflora tal vez lo unico que tiene sentido en la vida: el dar, el dar y darse a los demas, sin condiciones, sin esperar nada a cambio. Ese hijo que lleva a su padre a cumplir tal vez lo unico bueno de su pobre vida, ese padre que no lo merece, por haber sido borracho o egoista, recibe de su hijo tal vez el unico regalo de su triste vida.

Hermosa pelicula, rica, abundante, demostrando que el blanco y negro puede ser mas colorido que el color.

El fin

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Encerrado en su vida y mirando por la ventana…

Dia largo, ajetreado, interminable. Dia de trabajo, de viajes, de charla, de solucionar problemas. Ya venía apuntando mal la semana. Era miércoles. Tal vez el peor día. Mitad de la semana, mal dormido desde el domingo. Para peor con esa especie de alergia molesta y encima pasando los días con ansiedad y stress por los consabidos problemas que le traía trabajar con uno de sus colegas. Increíblemente, el día terminó y llegó la promesa de una noche placentera, de dormir, recuperarse y recargar pilas. Pero no llegó, discusiones en la casa, con su mujer, con uno de sus hijos, problemas y más problemas y esa sensación de que no se puede salir de lo inmediato, esa sensación del día a día que lo tenía encasillado, maniatado. La sensación de mirar por una ventana, algo inalcanzable, la paz, la tranquilidad para la sabia reflexión, la parada en el camino, el sentarse a la vera del camino y respirar, observar, mirar a los demás correr y pensar. Pero no era así, seguía encerrado en esas cuatro paredes de la rutina, el día a día y el paso del tiempo, inevitable e imposible de recuperar. Y se durmió a las 3, casi 3 y media. Y se levantó como pudo, a las 6, agotado, con las piernas que dolían y la mente que no razonaba bien. Y deseó mil veces volver a la cama y dormir, dormir, para siempre. Pero buscó esa ropa y ese pantalón, en la oscuridad para no despertar a su mujer. Con la boca pastosa y las ganas de orinar. Y ese frío horrendo de las mañanas de otoño. Y no podía abrir los ojos. Y pensó en quedarse pero sintió que no podía ese día importante, de decisiones, de competencia, de logro de objetivos y de falsedad e hipocresía para parecer exitoso y con deseos de llegar, de progresar. Y sacó fuerzas de no supo dónde. Y desayunó, se vistió, bañó y afeitó y salió. Destrozado, dormido, cansado, derrotado, sintiendo que ese era el fin, y que era horrendo…