Amargura (version 1)

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Alla van los ejercitos indomables…llenos de amargura…y sin saberlo tal vez…

Autopista de 6 o mas carriles, autos modernos llenándola, el sol comienza a aparecer en el horizonte que nadie ve; apurados, nerviosos, con la boca pastosa algunos, con sabor a dentífrico con blanqueador otros, bebiendo su café algunos, otras maquillándose, escuchando radio con las ultimas noticias que cuentan como Obama sufre con su sitio web o como sera de frío el fin de semana. Anuncios sobre ofertas de muebles o de calzones, lo mismo da en la ciudad poderosa, pujante, nerviosa e imparable. Los millones de robots van a su trabajo, no hay paro o manifestación o tifon que pueda parar lo inevitable: llegar a la oficina a ganar ese salario que permitirá comer, pagar los “bills”, comprar esa camisa que vimos en Gap, o la ultima ps4 para nuestros hijos (y que usaremos también nosotros). Y ahí van, corriendo detrás de ese salario o de ese aumento o esa promoción que permitirá llegar mas lejos en la cadena depredadora, tal vez hasta tener subordinados que no tienen nuestra misma voluntad y capacidad y por eso merecen ser subordinados. Allí van, los ejércitos indomables, a la batalla diaria.  Por ahí, una cara humana aparece caminando y cruzando un semáforo quien sabe yendo a donde y porque, por ahí un auto parado y chocado y un policía llegando, a quien le importa, el show debe seguir. En una de esas autopistas llenas el reloj muestra las 6:58 en un honda civic. Adentro un señor de bigotes piensa en sus hijos, en su esposa, mientras espera en el semáforo que cruza por enésima vez en diez años hacia el mismo lugar de siempre, a hacer lo mismo de siempre, feliz por no estar enfermo a pesar de sus casi 60, pensando que la jubilación esta cerca, que no esta mal de salud, que llega la Navidad y podrá irse unos días a pasear fuera del país.  Pensando que tal vez habría que ir a la Universidad y hacer ese curso de negocios que mi jefe dice que es bueno para subir en la empresa. A lo lejos, el sueño de los 70s de cambiar el mundo ya termino. A lo lejos el trabajo ideal quedo olvidado, tapado por la urgencia y la necesidad. A lo lejos, la juventud quedo pero se dice a si mismo: hay otros que están peor, allá en el Tercer Mundo, sin ni siquiera para comer. Pero, por alguna extraña razon no es suficiente para hacerlo feliz, arranca en el semáforo y siente su ser lleno de una gran amargura…

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