La langosta de Goethe

El hombre ante lo inevitable...

Días atrás discutía con mi hija sobre la imposibilidad de conocer el alma y la mente humanas. Hablábamos de las discusiones interminables por maltentendidos que se dan en la vida diaria. Sobre las tantas veces que “algo” que alguien dice nos hace pensar “algo”. Y que esos “algos”son distintos, basados en que las dos mentes que se interrelacionan son distintas, con historias diferentes, genéticas diferentes y contextos diferentes. Cómo realmente comunicarnos cuando somos tan distintos?. Cómo estar seguros que lo que decimos, el otro lo entiende de la misma manera? La máxima deformación de esta imposibilidad se da cuanto intentamos, en la búsqueda de la omnipotencia, conocer enteramente al otro, ya sea nuestro hijo o nuestra pareja. O cuando creemos entender al otro o cuando lo juzgamos, basándonos en nuestras percepciones o en nuestra propia mente. Mente que, como dije, es única, y poblada de únicas vivencias y herencias genéticas. Cómo puedo yo saber como me impactó exactamente en mi vida el lugar donde crecí, las personas que conocí, los libros que leí o los genes que heredé? Y cómo le pasó lo mismo al otro al cual pretendo conocer. Así surge esa imposibilidad de conocernos totalmente a nosotros mismos y, por tanto, conocer totalmente a los otros. Pero la búsqueda de ese conocimiento, la pretensión de “saber todo” es también parte de esa mente humana, curiosa, ávida de “saber” de “dominar”. Estamos condenados a esa búsqueda. Está en nuestra naturaleza. Es inevitable. De ahí que sólo nos queda reconocer nuestra debilidad y nuestro poder. Los dos van juntos. No podemos “saber” todo pero no podemos evitar buscarlo. Debemos aprender a convivir con esas dos caras de nuestra mente y nuestra vida. Estamos condenados a la búsqueda de lo imposible. Algo así como que estamos condenados a morir o estuvimos forzados a nacer. Y recordé al Fausto de Goethe, cuando lo leía hace mucho tiempo. Somos la langosta que quiere ser pájaro. Damos saltos, algunos altos y sublimes, o incluso inmortales, como se demuestra con los grandes genios de la humanidad que nos asombran, pero siempre, finalmente, como la langosta, volvemos a la tierra, a la imposibilidad, a la impotencia, a la mortalidad. Será que debemos dedicarnos a disfrutar sólo el presente? (la sigo más adelante)…

Advertisements

Published by

daniel

Este es un "work in progress", un viaje que no se a donde me lleva...

Leave a Reply/Deje su comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s