Libros

El pasado acecha en cualquier lugar...

Me pongo a mirar libros que tengo guardados en unos estantes. Tengo muchos libros, de años de haber ido comprando durante la vida, o de haber recibido como regalos o alguno prestado que nunca volvio a su dueño. Encuentro uno viejo de Roberto Arlt, Novelas completas y cuentos, tomo I. Lo hojeo. Y comienzo a vivir pedazos de otras vidas y de mi vida pasada. Una foto mía de cuanto terminaba el colegio. Otra pagina, otra foto parecida, algo descolorida y ajada. Miro buscando una fecha en el reverso. Solo una impresión vaga de ciertos números que seguro significarían algo para quien reveló el rollo (aquellos rollos de 35 mm que ya sólo son una antigüedad). Sigo hojeando, una lista de cosas para hacer, de cosas relacionadas a la preparación de una reunión: comprar algo, invitar a quien?, pasar a buscar a alguien… Del otro lado, un mensaje que dejé para alguien, unas visitas,”pónganse cómodos, hay comida en la heladera, volvemos mas tarde, despierten a tal, etc”.
En unos segundos, mi mente recorre años hacia atrás, el pasado revive, sale del cajón en que esta guardado en mi mente; como un poderoso “google”, mi mente busca y recorre hasta llegar a algún año remoto. Un mes, un día, estampado en esa nota, o mejor dicho, en el papel de esa nota, chiquitito, en un rincón, “3 de octubre de 1976”, impreso en una tinta ya borrosa. Quién sabe porqué ese papel fue a parar a ese libro y no a la basura como tantos otros papeles y notas útiles un día y ya basura a la noche. Seguramente fue puesto allí porque había una lista importante para esa reunión de la que no recuerdo nada. Por un momento, siento que el pasado existe, aunque sea pasado. No se qué extraña sensación me invade que me lleva a escribir esto. Algo así como la idea de que he vivido, de que soy la suma de todos esos años, de ese tiempo, de tantos tiempos acumulados, olvidados o recordados, que vuelven a veces en sueños o en olores o en películas o en sonrisas de personas amadas o queridas o no tan queridas o amadas. Siento que soy, en ese momento, presente y pasado al mismo tiempo. Poseo lo que soy y lo que fui o era. O el pasado me posee a mí, me hace volver, sin que yo lo quiera. De repente, por alguna razón, mis manos fueron a ese libro, lo abrieron y el pasado salió, como un fantasma, otra vez, una vez más, como esos sueños o pesadillas que nos asaltan sin que nosotros lo deseemos.
En cualquier caso, siento que ya no soy ese que escribió la nota o el de la foto. Soy otro, soy alguien que cambió, cambió mi letra y cambiaron mis ideas, mi vida y los que están en mi vida ya no son aquellos que estaban en ese tiempo, o casi no están. Algunos no habían nacido, otros han muerto, otros ya no están cerca. Yo soy el mismo, pero todo lo demás es distinto.
Ahora lo veo claro, ese pasado se resiste a ser pasado. Por más que debe morir y dejar de existir, como un fantasma, rechazado, triste y algo vengativo, vuelve, vuelve a intentar llevarme de nuevo a ese tiempo, joven, distinto, mejor?, peor?, trágico (porque murió) e inmaduro. Intenta hacerme suyo de nuevo, negarme que he crecido y envejecido. No quiere morir y lo entiendo. Nadie quiere morir, ni siquiera el pasado.
Pero no puedo darme el lujo de dejarlo vivir por mucho tiempo, al menos en mí. Debe volver a lo que es, algo olvidado que ya no existe mas, o a vivir donde vive el pasado, quién sabe dónde…
Cierro el libro, lo guardo intacto. Pero no tiro ni el papel ni las fotos. Quedan ahí, donde alguna vez los puse, en las mismas páginas. El pasado queda ahí, donde estaba, ya que no quiero molestarlo.

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