Morir en vida…

No queda mucho tiempo para salirse del camino...o morir...

Sentía un dolor en el pecho. Algo así como una pesadez. Sintió una taquicardia y mucho calor. Hacia meses que se sentía mal, sin saber exactamente qué era. Habia logrado casi todo lo que se habia propuesto en la vida. Luchando y luchando, sufriendo para superar los obstaculos. Tenia una casa hermosa, una familia, autos y un trabajo bueno. Pero desde hacia varios meses se sentía preso. Preso de la vida. Sentía que estaba solo yendo, lentamente, hacia la muerte. Sintió que esa vida que llevaba en realidad era como un camino imposible de abandonar. Ya estaba trazado a esta altura. Ya habían pasado los tiempos de la aventura, de la búsqueda, de ir haciendo el camino, como decía Serrat, al andar. Qué le había pasado? Que había provocado ya este cansancio y quietud que ya no le permitía cambiar de lugar o de trabajo. Hubiera dado cualquier cosa por comenzar de nuevo, por volver a aquellos años donde todo estaba por hacerse, donde había ese idealismo y esas ganas. Donde solo tenia un machete y un bosque por delante que había que ir desmalezando para descubrir el futuro. Ahora todo estaba ya determinado. El camino estaba limpio, sin sobresaltos, el sol estaba claro, no había mas amenazas ni peligro. Solo se veía por delante ese camino infinito. Pensó que, después de todo, eso era bueno ya que no tenia las mismas fuerzas de antes y tal vez no se aguantaría seguir luchando. Pensó que tal vez ese seria el verdadero triunfo, gozar lo obtenido y esperar una jubilación y una vejez con buena salud, viendo crecer los hijos, pasear el perro y jugar con posible nietos.

Se resistía a creerlo, se resistía a renunciar a la vida. Una vida sin búsqueda ya no era vida. Una vida sin novedades ya no era vida. Tenia otra oportunidad pero no sabia por donde estaba y le daba un poco de miedo dejar ese camino.

Si quería seguir viviendo debería pronto dejar ese camino trazado, salir, caminar hacia esos horizontes algo nublados, caminar con cuidado ya que se había desacostumbrado a las piedras, los pozos y las trampas…

Le quedaba poco tiempo, ya pronto el cuerpo no le iba a responder igual. El peso en el pecho se sentía, le costaba respirar. Tenia que apurarse y decidir, o morir ahí mismo tal vez, sin dejar el camino…

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La busqueda de la felicidad o darse cuenta…

 

La búsqueda de las alturas para comenzar a cambiar...

Durante muchos años penso que el mundo estaba manejado por estructuras, especialmente económicas, que determinaban en gran parte el destino de las personas. Estas estructuras, mas o menos como Marx lo explicaba, o como Wallerstein lo hacia mas tarde, creaban condiciones mas o menos favorables para determinados pueblos. Asi, según donde a uno le tocaba nacer, las posibilidades de ser rico o pobre, estudiar o no, formar un hogar o no, llegar a viejo o no, etc., dependía justamente de las fuerzas económicas, políticas o sociales que se habían conjugado en ese lugar. Ante la estructura es poco lo que se podía hacer mas que intentar cambiarla o aceptarla y resignarse, esto ultimo algunas veces sin saberlo. Esto lo llevo a la militancia política, a la lucha, a la búsqueda del cambio estructural. Fue poco lo que logro y se encontró con muchos farsantes. Luego, con el tiempo, tal vez porque la estructura se lo permitió, comenzó a pensar que todo eso era falso, o, al menos, poco importante. En realidad, lo que manejaba el mundo era la mente del individuo; el mundo, en definitiva, era lo que cada individuo siente, cree o piensa que es. Asi, no importa lo que económica o políticamente nos tocara vivir, en definitiva, la felicidad no tenia nada que ver con lo material sino con la fuerza o capacidad de nuestra mente para ser feliz, para construir con lo poco o mucho que teníamos, etc. La prueba estaba en que aun en aquellos lugares favorecidos, la gente se suicidaba o no era feliz y muchos en lugares “no afortunados” eran felices. Esta idea domino su vida muchos años hasta que ahi entro en crisis otra vez, tal vez porque ese relativismo le había hecho perder de vista las terribles injusticias materiales del mundo. Penso entonces que, en realidad, las dos cosas eran verdad: hay estructuras económicas, políticas y sociales independientes de los hombres que las crean, que determinan el destino de millones pero también, hay mentes mas poderosas, capaces de ser felices o de cambiar esas realidades, o estructuras. Son las mentes que hacen que, en un momento determinado las estructuras o sistemas cambien o, en caso que no cambien, hacen que la felicidad sea algo posible en lugares “no favorecidos”. Penso, sin embargo, que él no era una gran mente, que no tenia ni había tenido la capacidad de cambiar ninguna estructura y que tampoco su mente le había permitido ser feliz a pesar de haber vivido en un país “no favorecido” por esas fuerzas estructurales. Su mente solo le había permitido emigrar a regiones del planeta que habían sido “favorecidas” por esas fuerzas estructurales pero seguía siendo infeliz. De repente se dio cuenta, que la única salida era trabajar su mente, lograr que su mente finalmente lo liberara de esas fuerzas estructurales, terribles, fuertes, pero terrenales al fin; descubrió que debía trabajar urgentemente su fuerza mental para lograr esa felicidad y bienestar que había buscado toda su vida y que, seguramente, lo llevaría a cambiar o influir en esas estructuras…lamento no haberse dado cuenta antes pero inicio la búsqueda…