Tristeza en Mendoza – Sadness in Mendoza

Todo muy lindo pero no para todos...

Se sentó en una mesa de la Peatonal de Mendoza, Garibaldi y 9 de Julio, se pidió un cafe con medialunas (le encantaban las medialunas con manteca de Bonafide), se pudo a mirar pasar la gente. Eran las once de la mañana del día martes, invierno con sol, fresquito y agradable. Busco caras conocidas entre la gente, reconoció algunas ahí y otras antes y después de ese paseo que se había prometido durante mucho tiempo, cuando pensaba en volver a su tierra, a recorrer esas calles y esquinas que ahora despertaban recuerdos que ni siquiera el sabia que tenia. Servia de mucho comparar después de tantos años los recuerdos con la nueva realidad. Reconoció la cara del que se sentó casi junto a el, en una apretada mesa del lugar, un famoso abogado del que todos decían que era un transfuga. Estaba parecido pero lógicamente mas viejo, mas flaco y mas lento. Examino las medialunas y le parecieron mas pequeñas, el jugo ya no era natural, el café no estaba tan rico. La gente se veía apretada en las calles, las calles parecían chicas, los autos muy viejos, los niños pidiendo de tanto en tanto u ofreciendo distintas cosas para obtener alguna moneda, los lustrabotas que pasaban ofreciendo: “Se lustra jefe?”, chicos puteandose y muchos, muchos turistas en todas partes, que parecía se habían apropiado de la ciudad, los únicos capaces de gastar algún dinero en los restaurantes, o comprar ropa, o viajar por la Provincia. A su manera, tambien era un turista ya que tenia dolares y podia comprar lo que quisiera. Recordó que ayer se había tomado un micro para ver los lugares alejados de la ciudad, ahí donde esta la realidad de la gente verdadera y ahí había podido comprobar con tristeza el deterioro de calles, casas y personas, perros callejeros y jóvenes caminando por las calles sin mucha esperanza en los rostros. Antes habia venido caminando desde la Galeria Tonsa hasta la Peatonal, mientras le ofrecian dolares y la gente se le tiraba literalmente encima para abrirse paso. Todo parecía igual, pero no lo estaba. Habia entrado al banco y lo miraron de arriba-abajo ya que todo el que entraba a un banco era sospechoso.  Quiso cambiar unos dolares pero vio la cola y se fue a otro lado. Pensaba que ese lugar ya no era suyo, ya solo pertenecía al recuerdo, mientras veia por ahí otra cara conocida mas arrugada. En un momento dado se sintió bien, por fin podía ser libre, por fin no tenia que estar en esa provincia buscando un trabajo o imaginando a que personaje importante ir a “chuparle las medias” para conseguir algo ya que el curriculum en Mendoza es algo totalmente inútil a menos que se tenga el “palenque ande rascarse”. Pero comenzo a sentirse triste porque ese país y esa provincia seguían un camino de deterioro social y económico y poca gente lo veía. Trato de entender quien era ahora, diez años despues y mientras pensaba en eso, se quedo mirando la carita partida por el sol y el frío de un chiquito que iba de mesa en mesa repartiendo estampitas para quien sabe quien, pensó en esos políticos que están llenos de dinero y le dieron ganas de llorar…

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daniel

Este es un "work in progress", un viaje que no se a donde me lleva...

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