Sueños de juventud frustrados o un pais en decadencia (Capitulo I)

Historia de una frustracion al compas de las cacerolas...

A esta historia no me la contaron. La vivi. Era la decada del ’90. Habia terminado mis estudios en 1987 en la Facultad de Ciencias Politicas de la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza, Argentina. Me fui a estudiar a los Estados Unidos entre el 93 y 95, y al volver con mis Masters pude trabajar en el gobierno intentando ayudar, con la esperanza (sueño de juventud) de mejorar el pais. Viaje por todo el pais, caminando esos hermosos caminos argentinos, desde Misiones a Santa Cruz, visite pueblitos hermosos en San Luis, camine la Patagonia, vi el Glaciar en El Calafate, mire las estrellas en el camino a Puerto San Julian, camine los caminos de La Rioja admirando esas montañas rojas, trepando hasta la mina de Famatina, vi Bariloche y cruce a Chile, me picaron los mosquitos de Entre Rios y conoci la hermosa Tucuman, y ni que hablar de mi Mendoza que recorri al centimetro; cuantos hermosos lugares llenos de gente avida de aprender y de mejorar! Trabaje con la gente mas necesitada para que aprendieran herramientas que los ayudaran a iniciar o conducir sus pequeños negocios. Ese era mi trabajo, aunque trataba, en el fondo, de ayudarlos como fuera. Fue, tal vez, el mejor tiempo de mi vida. Esa era la gente que votaba a esos politicos corruptos que buscaban su propio beneficio a costa la necesidad de la gente pero, hacia 1997, estaba feliz, habia ganado el Frepaso (en su Alianza con el radicalismo), con el “Chacho Alvarez”, Meijide, Cafiero y tantos otros que harian la revolucion progresista en Argentina. Era el partido donde yo habia trabajado y preparado para aportar. Pense ingenuamente: “ahora que gano el partido que apoyo podre trabajar para mejorar la calidad de vida de la gente” aplicando todo lo que sabia. Iluso, estupido, ingenuo, “boludo” como decimos en mi pais… Todo lo contrario, el partido al que pertenecia me dejo de lado y se dedico a hacer sus negocios. Eran lo mismo que los otros.  Mas o menos corruptos, venian a saquear, a cobrar sus sueldos, a “trepar”, a utilizar a la gente que los habia votado.  La gente honesta como yo que queria trabajar era un peligro para ellos. Como no me di cuenta antes? Era yo un ingenuo?, un soñador?, no era realista?, no tenia capacidad para imponerme? Me cuestione muchas veces si era mi culpa.  Trate de seguir trabajando igualmente hasta que me ofrecieron corromperme en forma concreta, firmar como que dirigia algo para luego solo cobrar y que otros hicieran el trabajo. Ya habia tenido situaciones similares y negarme no habia sido problema, pero esta vez era condicion para seguir. Con dolor y pesadumbre me aleje y tenia que buscar trabajo y tenia que estar dispuesto a corromperme. Otros trabajos eran dificiles de conseguir ya que Mendoza es una ciudad manejada por familias que poseen todo y se conocen unos a otros. Si uno es un ignoto es muy dificil, y si, ademas, se tienen ideas un poco de “izquierda”, mas dificil todavia. Me dedique a dar clases en algunas universidades y la idea de irme comenzo a rondar mi cabeza. Comence a explorar nuevas posibilidades en el exterior, a contactar amigos y ya llegaba, fatidico el año 2001 que marcaria mi vida…

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